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Confusiones capitales

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¿Existe una posición intermedia entre pretender poseer la verdad absoluta sobre Dios e ignorarlo por completo? Respuestas de Anselm Grün y David Steindl-Rast tomadas del libro “Lo que creemos”.


En el libro “Lo que creemos – Espiritualidad para nuestra época”, Anselm Grün y David Steindl-Rast responden a los planteos más profundos del hombre de hoy, formulados por el periodista y escritor austríaco Johannes Kaup.

Hablar de Dios hoy es problemático en un doble aspecto. Por un lado, es problemático cuando uno cree que sabe con toda precisión quién es Dios, lo que él quiere del hombre y cómo la vida y la sociedad deben realizarse conforme a él. Esta es la tentación fundamental. Quien supone que es el propietario exclusivo de la verdad sobre Dios, tiende a hacer prevalecer e imponer a otros sus ideas a cualquier precio, incluso al precio de la violencia. Por otro lado, es problemático cuando uno permanece completamente en silencio sobre Dios, lo oculta, lo niega, o ni siquiera plantea la pregunta. ¿Hay un tercer camino entre la tentación de la posesión de la verdad y la tentación de la negación y el ocultamiento total de Dios?

David Steindl-Rast:

Yo lo diría en una frase: el tercer camino es la vida verdadera. Los fundamentalistas no están vivos porque la vida fluye, es siempre sorprendente, y frente a ella, se cierran completamente. Los otros, quienes no se preocupan por estas cuestiones, tampoco están vivos porque se cierran a la realidad más profunda de la vida, y no se sumergen en su misterio. Si estamos realmente vivos, entonces estamos despiertos al misterio, pero al mismo tiempo reconocemos el carácter sorprendente de la vida, es decir, del Dios vivo.

Aquí no es necesario hablar expresamente de Dios. Muchas personas que llevan en la boca la palabra “Dios”, no hablan en absoluto sobre Dios, sino sobre sus propios ídolos. Por otro lado, personas que no quieren saber nada sobre Dios y por lo tanto no emplean la palabra “Dios”, pueden ser realmente creyentes. La fe no es un “sostener como cierto” ni un “llevar a Dios en la boca”. Creer significa confiar en la vida. Si confiamos en la vida, confiamos en la Fuente de la vida. Esto es Dios: la fuente divina de la vida.

Anselm Grün:

La duda purifica a la fe, pues hace que yo no identifique a Dios con mis imágenes de él.
Cuando alguien dice que no cree en Dios, yo le preguntaría: “¿En qué dios no crees?” Debemos descartar ciertas imágenes de Dios. David, tú hablas de la vida, pero yo, junto con Karl Rahner, hablaría más bien del misterio. El misterio describe algo que es mayor que yo mismo y que no puedo abarcar. Podemos identificarlo con la belleza. Cuando escucho música, encuentro el misterio. Cuando voy a la naturaleza, puedo también experimentarlo. El poder asombrarse, el ser tocado, el emocionarse por el misterio; éstos serían para mí los signos de que alguien cree. Los fundamentalistas dividen a los hombres en creyentes y no creyentes. Sin embargo, cada uno de nosotros es creyente y no creyente a la vez. Cada uno tiene su lado ateo, y también la duda pertenece a la fe. La duda purifica a la fe, pues hace que yo no identifique a Dios con mis imágenes de él, sino que siempre me pregunte: “¿quién es este Dios?” Necesitamos imágenes de Dios, pues de lo contrario no podríamos hablar de él; pero al mismo tiempo debemos saber que Dios está más allá de toda imagen que nos formemos de él.

Permítanme recoger sus palabras sobre las imágenes de Dios, pues es un punto absolutamente importante. Cuando se habla hoy sobre el ateísmo, podría ser que se trate en realidad de una lucha de espejos que muestran diferentes imágenes de Dios, imágenes que son inverosímiles y que un ateo leal y honesto rechaza. En virtud de su razón, el ateo considera que es indigno creer en una imagen determinada de Dios. Se puede aprender mucho de los ateos bien fundamentados. Parece que es una decisión sabia de la Biblia la de proclamar la prohibición de imágenes, prohibición que también encontramos en el Islam. Ambas tradiciones sabían del peligro de engaño e ilusión que acompaña a las imágenes humanas de Dios. ¿De qué modo podemos experimentar hoy a Dios más allá de estas imágenes?

Anselm Grün:

Siempre es importante discutir con un ateo sobre aquello en lo que él no cree. La mayoría de las veces el ateo sostiene una imagen de Dios que es demasiado mezquina y estrecha. Contempla a Dios como siendo, pero no como un Ser, para decirlo con el lenguaje de Heidegger. La paradoja es que, en el caso de Dios, se trata de un misterio que nos sobrepasa. A pesar de ello, los cristianos tenemos la valentía de hablarle a ese misterio como a un “tú”. Pero Dios no es una persona concreta que podamos sujetar, sino que es un misterio inconceptualizable que me puede rozar como un “tú”, que me habla, tal como lo expresa también Martin Buber. Siempre me defiendo de la definición “Dios no es sino el fundamento del ser”. Dios es el fundamento del ser, pero es también el amor, la energía presente en nosotros y en todo, y es siempre aún más. Todas las frases sobre Dios no pueden definir el misterio, sino que debemos mantenerlo abierto. Según Max Horkheimer, las iglesias cumplen la función de mantener vivo el anhelo por lo totalmente Otro, y de este modo realizan una contribución importante para la humanización de la sociedad, pues la sociedad tiende a ser totalitaria. En una sociedad que querría determinarlo todo para las personas, Dios es aquel que nos permite respirar con libertad.

La llamada “Teología negativa” intenta expresar algo sobre Dios, en tanto que dice lo que Dios no es: “Dios no es así, tampoco así…” Pero ¿de dónde se puede concluir que Dios no es así? ¿Debo tener una experiencia sobre la que fundamento mi no-saber?

Anselm Grün:

Esta experiencia solo se puede insinuar. Ella es indescriptible. Sin embargo, esto indescriptible o inconceptualizable es una experiencia que me roza en lo profundo. Los monjes contemplativos la describen así: veo a través de ella, pero no veo nada determinado. Es un momento, similar a la iluminación entre los budistas, en que se llega a una claridad interior.

David Steindl-Rast:

Aquello que podemos conceptualizar ciertamente no es Dios, pues “per definitionem” Dios es misterio.
Ésta es la verdadera respuesta a la pregunta de por qué los representantes de las diferentes imágenes de Dios se muestran hostiles: porque no hablan desde la experiencia y la intuición, sino desde la conceptualización. Pretenden conceptualizarlo. Pero lo que podemos conceptualizar ciertamente no es Dios, pues per definitionem Dios es misterio. Por eso los místicos de todas las tradiciones religiosas coinciden por completo, ya que hablan desde la experiencia y la intuición. Para tener esta experiencia hay que tomarse el tiempo y entregarse a la meditación. Sin embargo, esto también les acontece permanentemente a personas muy ocupadas. Una madre que se preocupa todo el día por su hijo no tiene tiempo para meditar. Mira a su hijo con amor, y el hijo mira a su madre. Esto ya es un encuentro y una experiencia en la que destella aquel Fundamento profundo que excede todo nombre. Es un contacto con lo Inexpresable.

Yo diría que toda persona debería incorporar la meditación a la vida cotidiana para ser realmente persona. De qué modo lo hace depende de su personalidad y de las circunstancias de su vida. Pero muchísimas personas que nunca hablan del tema, porque carecen de cultura y de vocabulario, lo conocen muchísimo mejor que nosotros que hablamos desde nuestros conocimientos. Los hijos de los granjeros y los pastores que cuidan ganado a la intemperie y encienden un fuego al atardecer, viven profundos encuentros con aquella Realidad no conceptualizable. Esto le corresponde al ser humano en todos sus niveles; no es un asunto reservado a los altamente formados que tienen tiempo para ello y dinero suficiente como para permitirse un fin de semana de retiro espiritual.

Puedo agregar algo más a lo que hemos tratado antes: que Dios fue utilizado por las autoridades para infundirnos miedo. Los autoritarios están siempre preocupados de atemorizar a los hombres para que sean sumisos. ¿Por qué el misterio divino es adecuado para infundir miedo? Porque la experiencia de lo sagrado incluye este estremecimiento. Lo sagrado nos fascina y estremece al mismo tiempo; por eso es correcto hablar del temor de Dios. Pero este estremecimiento es mal usado para atemorizar a los hombres, y a lo largo de la historia ha sido utilizado de esta manera. Sin embargo, el temor de Dios y la valentía ante los hombres se corresponden inseparablemente. Correctamente entendido, el temor de Dios es la contracara de la valentía con la que debemos comprometernos con la justicia.


Foto: Diego Ortiz Mugica

Anselm Grün, nacido en 1945, es monje benedictino alemán, doctor en teología. Reside en la abadía de Münsterschwarzach, Alemania. Conocido por unir la espiritualidad tradicional con la psicología moderna, es apreciado por muchas personas como consejero espiritual y pastor. Autor de más de 300 libros, es en la actualidad uno de los autores cristianos más leídos en todo el mundo. Miles de personas participan anualmente en sus charlas y seminarios.

David Steindl-Rast nació en Viena, Austria, en 1926. Estudió artes, antropología y psicología, recibiendo un doctorado de la Universidad de Viena. Desde 1953 es monje benedictino. Fue uno de los primeros católicos que recibió un entrenamiento en Budismo Zen. Es un maestro espiritual para muchos, especialista en ecumenismo y diálogo interreligioso. Se ha dedicado también al diálogo entre religión y ciencia. A sus 90 años continúa dando conferencias alrededor del mundo.


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