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Detenerse… y luego seguir

Virginia Gawel
Virginia Gawel nos da cinco consejos prácticos para hallar el silencio interior aún en medio de la agitación de la vida cotidiana. “Cuando ampliamos la conciencia y no damos por sentado lo que nos rodea, recobramos la oportunidad del instante.”


detenerse-luego-seguir

Es bueno no querer más de esto: estar aturdidos, sobreestimulados, acelerados, hipnotizados por el abrumador ritmo del día… Sin embargo, pareciera ser que cada vez más la vida va empujando para que no podamos salir del remolino. Hasta que uno decide hacer algo diferente. Porque así como se puede estar a solas y lleno por dentro de ruido y de tensión, se puede estar en medio de la muchedumbre, de la autopista o del mercado, llevando el silencio consigo.

Valga una aclaración: no es fácil, y requiere de entrenamiento. Sin embargo, es posible. A la mayoría de las personas que buscamos un Sentido más profundo para nuestra vida nos toca ser algo así como monjes laicos y silvestres, cuyo monasterio es el mundo. ¿Por dónde comenzar a sembrar la semilla del silencio, para que germine decidida y fragante en cualquier terreno?

Las Tradiciones de distintos tiempos y culturas (o, como les llamó Aldous Huxley, la Filosofía Perenne: ese núcleo en común que tienen el Budismo, el Misticismo Cristiano, el Sufismo, el Taoísmo…), nos invitan a realizar distintas prácticas que hoy hasta la Psicología ha incorporado como indispensables, no sólo para sostener un equilibrio emocional, sino también para ir viviendo fieles a sí mismos. (De hecho, la Psicología Transpersonal abreva directamente en esas antiguas Tradiciones, apuntando a que la persona pueda cultivar lo más sano de sí misma.)

Enumeremos aquí cinco ítems, como para agendarlos y darles lugar en nuestra vida cotidiana…

– Crear en algún rincón de nuestra casa (como propone el monje vietnamita Thich Nhat Hahn) un espacio de silencio en el cual todo habitante de ese lugar pueda ingresar a aquietarse, a parar el vértigo, a estar eximido, inclusive, de interactuar con los demás. Un lugar respetado por todos, que puede ser un simple almohadón, donde, quien lo ocupe, genere el hábito lúcido de encontrarse con ese silencio.

Percatarse de todo lo que está sucediendo en nuestro interior puede equivaler a ese espacio vacío que anida en el centro de un huracán: allí nada se mueve, nada gira, hay una quietud única. Y cuando luego uno vuelve al trajín del día, ya nada es igual: la atención está con nosotros, dándole otro significado a cada instante.
– Disponerse a practicar, en cualquier momento del día, un “STOP!” interno que instale una tregua en nuestros automatismos: emociones, pensamientos, tensiones corporales, actitudes… en ese instante pueden ser advertidos. Y sólo uno puede elegir su conducta una vez que uno se da cuenta! Puede ser de pie, en cualquier lugar (la parada del bus, el baño de la oficina o un templo al que entremos de paso). Allí, dejar que el cuerpo se balance, sintiendo la presencia personal con la mayor nitidez posible. Percatarse de todo lo que está sucediendo en nuestro interior puede equivaler a ese espacio vacío que anida en el centro de un huracán: allí nada se mueve, nada gira, hay una quietud única. Habitar ese espacio es habitarse a sí mismo. Y cuando luego uno vuelve al trajín del día, ya nada es igual: la atención está con nosotros, dándole otro significado a cada instante.

– Algo que siempre he sentido como un recurso muy bello es, como se dice en el Budismo Tibetano, abrir los sentidos. Sí: el cerebro se bloquea ante los múltiples estímulos que le llegan, y hay un momento en el que ya no percibimos. Advertirlo nos permite por un instante (y luego otro instante, y otro, y otro…) prestar atención a lo que llega a los oídos, y escucharlo de verdad. Es más: te invito a hacerlo ahora, antes de seguir leyendo: qué sonidos te llegan desde cerca y desde lejos, sin que lo hayas advertido hasta recién? Y luego podemos pasar al tacto: sentir la ropa sobre el cuerpo, la presión en los puntos en los que éste se encuentra apoyado, la temperatura del ambiente… Percibir con plena lucidez es habitar el presente. Y uno más (aunque, desde ya, podríamos seguir con cada sentido), pero lo pondré en un ítem aparte…

– Se trata de (en una metáfora personal) instalar una cámara fotográfica debajo de los párpados. (Yo la llevo a donde quiera que vaya!) Mirar intentando ver. Tomar fotos con los ojos a los detalles de Belleza que se asoman por doquier: en este instante en que escribo, la nariz de mi perro ocupando su redondo espacio oscuro contra la manta clara, plena de húmeda textura… Un colgante de vidrio azul que me mira desde la ventana, cobrando vida al dejarse atravesar por la luz… Los zapatos que están junto a mi cama, ambos como si tuvieran vida propia, carácter, identidad, mostrando distintos matices de color que requerirían de la paleta de Van Gogh para ser fiel a lo que mis ojos registran. Cuando intentamos ver, la memoria se corre y deja abiertas, -como también decía Huxley-, “las puertas de la percepción”. De pronto, lo cotidiano se vuelve asombroso; y a-sombrarse es salir de la sombra, aunque sea por un momento. (Y luego otro, y luego otro…)

– Como señala el hermano David Steindl-Rast, no dar por sentado: aún yendo en el metro o en un ascensor, en la abigarrada calle o ante el silencio campestre, crear espacio para la extrañeza. Son raras tus manos, en este instante allí, donde están apoyadas, con su piel tan distinta en la palma que en el dorso, y sus uñas en la punta de cada dedo así, creciendo persistentemente sin que el dedo se estire con ellas… Son milagrosos los huesos de tu cuerpo que te mantienen erguido contra la increíble fuerza de gravedad que podría licuarte en el aire… Son sorprendentes tus pulmones que respiran lo que los árboles te han regalado para este día… y al exhalar, tu aire los nutre a ellos, en perfecta reciprocidad.

Cuando ampliamos la conciencia y no damos por sentado lo que nos rodea, recobramos la oportunidad del instante. Rompemos el hechizo del trance en el que el entorno busca involucrarnos. Nos convertimos en colegas de la Vida, siendo Vida viva, allí en donde estemos. Como decía el querido Walt Whitman, nos hacemos cargo de esto: “Por mi fluyen sin cesar todas las cosas del universo.” Si lo vivimos una vez, esa comprensión nacida del silencio facilita futuras comprensiones.

Todo comienza con un “STOP!”. Detenerse. Observarse. Observar. Y, como dice el hermano David, luego seguir… Pero ya no igual.

Virginia Gawel


  • responder Gabriel Ramón ,

    Por favor, me enriquecería recibir vuestras reflexiones. UNA ABRAZO GIGANTE DESDE SALTA LA LINDA.

    • responder admin ,

      Estimado Gabriel, puedes suscribirte a nuestro newsletter para recibir la frase del día. También puedes contactarte con Virginia en la página http://www.centrotranspersonal.com.ar para ver más reflexiones suyas. Gracias por tu interés! Cordialmente,
      Webmaster – Vivir Agradecidos

    • responder morgana ,

      Maravilloso aporte a la vida…
      fluir en medio del ruido de nuestra mente o de la vida…
      aprender a silenciarnos, a observar a disfrutar de lo que nos rodea
      estar, simplemente estar…
      llegar a casa a tu hogar contigo, cual caracol…
      gracias!!

      • responder Ana Herrera Santiago ,

        Quizás no sea del todo esperado mi comentario Pero los ejercicios los hice pero mal porque y me refugiaba en los demás buscando ofrecer mis servicios para ayudarles a llevar su mochila su dolor y sus problemas confundiéndome con ellos en ese tiempo me sentí muy bien me afane haciéndolo y pensando que mi sentimiento era reciproco y llego un momento en el que me vi totalmente sola cansada y desprotegida Si era normal porque hoy he aprendido que las necesidades se piden o se buscan pero lo que es gratis difícilmente se valora sin replica ni arrepentimiento En pocas palabras me olvide de mi vaciando todo los ítem mencionados dejando en el camino las energías la alegría la renovación cotidiana me quede estancada y con la dificultad mas grande de no poder reconocerme y hacer algo que fuera a mi favor me desdoble por completo y hoy busco y me pregunto ¿Quien soy? ¿ Como me encuentro ? y junto a la Ana que fui ayer con la Ana que soy hoy. Tengo lo mejor que Dios me a dado Familia Hijos Esposo TODO ES HERMOSO pero me falto yo. ¿Que me paso en el camino? no lo se Seguramente me desgaste. por no haber sido cauta y dejar un poco para mi de lo que di. Esa es mi lección de vida. Gracias por la Oportunidad Virginia Quisiera sonreír tan plena y libre como lo haces Tú <3

        • responder admin ,

          Estimada Ana:
          Cuando queremos salir al mundo y hacer lo mejor que esté a nuestro alcance es casi imposible que no nos equivoquemos (en los lugares o personas a quienes nos brindamos, la intensidad que aplicamos a los vínculos, el tiempo que nos quedamos o nos vamos de ellos…). Eso es porque somos, simplemente, “humanitos” (como diría Galeano, así, con minúsculas); y ser un humanito es muy difícil!! El punto está en poder levantarse luego de caerse (y te confieso que si hoy me ves plena es porque pasé por lo mismo, y construí en base a eso algo que me hace bien ser; para eso necesité también ayuda terapéutica en su momento, y es algo de lo que no debemos privarnos cuando vemos que solos no podemos). Si uno escucha la vida de ese hombre tan pleno que es Brother David, verá que el dolor no le fue ajeno: la guerra, la muerte trágica de queridos amigos, los avatares del vivir en este mundo (en síntesis). Pero allí está, irradiando contento desde su centro. No claudiques y será importante pedir ayuda, pues no hay por qué poder solo SIEMPRE. Verás que en algún momento escribirás en este mismo espacio contándonos que estás nuevamente plena… y más sabia para elegir cómo, cuánto y a quiénes brindarte (como nos sucede a todos). Un cálido abrazo!
          Virginia Gawel

        • responder María Teresa ,

          Gracias Virgina por compartirnos tus conocimientos, y le doy gracias a la vida por permitir que nuestros caminos se crucen en este peregrinar a la casa del Padre.

          • responder Jorgelina ,

            Qué palabras sabias y llenas de dulzura y calidez! Gracias Virginia por compartir tus pensamientos, emociones y sensaciones y por invitarnos a detenernos para luego seguir… de una manera diferente, mejor! Con la conciencia ampliada!!!

            • responder grace ,

              Aprendí a hacerlo, crear en mi un espacio dentro de mi y sentir como pasa la vida, las cosas que me rodean, y me da una tremenda paz y me siento feliz por todo lo que siento y veo cuando vuelvo de esa magnifica experiencia! Saludos

              • responder maria elisabeth laborde ,

                Estas reflexiones nos invitan a recordar, porque el trajín hace que nos olvidemos de estas verdades, y así debemos retornar una y otra vez a las raíces. Gracias por este alimento del alma.