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El arte y lo sagrado (continuación)

(Continúa de la pág. 1)

Creo que las tres fases pueden resultar más claras cuando lea tres pasajes de Four Quartets de T.S. Eliot. Obviamente no vamos a agotar estos pasajes ahora. No se enfoquen en lo que no hacemos. Vamos a pasar por alto la mayor parte  pero vamos a encontrar algo que es importante. Tenemos aquí el hecho de permanecer quietos, al poeta confrontando la realidad:

Le dije a mi alma: quédate inmóvil
y espera sin esperanza
pues la esperanza sería una esperanza sin razón.
Espera sin amor
pues el amor sería un amor sin razón.
Sin embargo todavía está la fe.
Mas la fe y el amor y la esperanza se encuentran en la espera.
Espera sin pensar porque  todavía no estás preparado para el pensamiento:
Así la oscuridad será la luz y la quietud será la danza.

Y unas pocas líneas atrás:

Le dije a mi alma: quédate inmóvil y deja que la oscuridad te encuentre
que será la oscuridad de Dios.

Allí está lo sagrado. Podemos sentirlo. Esta primera fase es no solo quietud en general sino que es un mandato explícito: “Quédate inmóvil”. Eso significa ten el coraje de estar inmóvil no solo externamente sino inmóvil en el sentido esencial de esperar sin esperanza. “Espera sin esperanza… y la quietud será la danza”.

Un poco después hay otro pasaje sobre el descubrimiento.

¿Lo digo otra vez? para poder llegar allí
llegar adonde estás, llegar desde el lugar donde no estás
debes ir por la senda donde no hay éxtasis.
Para poder llegar a lo que no conoces
debes  tomar la senda de la ignorancia.
Para poseer lo que no posees
debes  ir por la senda del desposeimiento.
Para poder llegar a lo que no eres
debes atravesar la senda donde no existes.
Y lo que no sabes es lo único que sabes
y lo que posees es lo que no posees
y donde estás es donde no estás.

Llegar a lo que no conocemos, a ese orden que no es el nuestro, eso es descubrimiento. Pero… “Para poder llegar a lo que no sabes debes tomar la senda de la ignorancia”. El punto crucial es tener el coraje de ir por la senda de la ignorancia, por la senda en la que no estamos. Ese es el verdadero coraje. Para llegar desde donde no estás  “…debes ir por la senda donde no hay éxtasis”. Esto es importante porque, lingüísticamente, éxtasis es lo opuesto a instante. Debemos estar en el momento presente. Así es como Eliot, en este contexto, habla de cómo enfrentar la realidad. Estar realmente en el momento presente, sumergirnos en él, permitirle que haga algo por nosotros,  mostrarnos a él y no protegernos por medio de preconceptos, todo esto es la senda de la ignorancia.

Y ahora un pasaje final de “Four Quartets” sobre el Sí de la bendición. (He estado realmente luchando para tratar de decir algo sobre esta fase final). Creo que Eliot lo expresa poderosamente cuando habla de la adoración confrontada con la realidad.

Si tomaste este camino
Siguiendo cualquier ruta, comenzando en cualquier parte,
En cualquier momento y en cualquier estación
Será siempre lo mismo: tendrás que dejar de lado
Juicio y opinión. No estás aquí para verificar,
Instruirte o comunicar curiosidades
O llevar información. Estás aquí para arrodillarte…

Otra clave sobre lo que este arrodillarse significa, se encuentra al final de un poema de W.H. Auden llamado “Precious Five”.  El poema trata, estrofa por estrofa, sobre cada uno de nuestros cinco sentidos. Después de ocuparse de los cinco, Auden dice en la estrofa final:

Sean felices, preciados cinco,
Mientras yo esté con vida.
No traten de preguntarme
Por qué deberían ser felices.
Piensen, si les ayuda, en el amor
En el oro o el alcohol
Pero hagan lo que les digo.
Yo podría  (cosa que ustedes no pueden)
Encontrar muy pronto razón
Para enfrentar al cielo
Y rugir de enojo y desesperación
Por lo que está pasando,
Exigiendo un nombre
Quienquiera sea el culpable.
El cielo simplemente esperaría
Hasta que mi aliento se acabara
Y luego reiteraría
Como si yo no estuviera allí
Ese mandato singular
Que no logro comprender:
Bendice por existir
Todo lo que existe,
Lo que se debe obedecer, pues
¿Para qué otra cosa estoy hecho
Esté de acuerdo o no?

Bendice por existir todo lo que existe con el Sí de la bendición. Sean felices, preciados cinco, sean felices. ¿Pero felices en qué sentido? Nuevamente Eliot tiene un pasaje sobre esa felicidad:

El momento de felicidad, no la sensación de bienestar,
Gozo, realización, afecto o seguridad,
O aún una comida buena,
Sino una repentina iluminación.

Todo lo que necesitamos es permanecer inmóviles, estar inmóviles, estar abiertos, escuchar. Entonces, aún el suceso más conmovedor puede volverse transparente en una repentina iluminación. La cuarta sección de “Little Gidding” en “Four Quartets”,  describe un evento conmovedor comparable al de Guernica. Trata también del bombardeo a Londres  y fue escrito durante la segunda guerra mundial. En estas dos estrofas Eliot hace los bombarderos transparentes para la paloma, símbolo del Espíritu Santo que envía fuego desde el Cielo en Pentecostés. La temeraria imagen es casi una proeza de fuerza.

La paloma que desciende rompe el aire
Con llamas de incandescente terror
Cuyas lenguas declaran
La absolución de pecado y error.
La única esperanza, o la desesperación
Se  encuentra en la elección
De la hoguera o la hoguera
Para ser redimidos del fuego por el fuego.
¿Quién diseñó el tormento? El amor.
El amor es el nombre desconocido
Detrás de las manos que tejieron
La intolerable cortina de llamas
Que el poder humano no puede remover.
Solo vivimos, solo suspiramos
Consumidos por el fuego o por el fuego.

Esto nos dice algo de nuestro concepto de Dios, espero. Me recuerda lo que un maestro Hassidic decía: “Dios no es un pariente bonachón, ¡es un terremoto!” Y ese terremoto no es algo que pasó allí en España en 1937 o en Londres en 1944. Pasó la última vez que tuvimos alguna experiencia desgarradora. Puede ocurrir en cada lugar y cada vez que permanezcamos inmóviles. Y no solamente va a destruir, sino que va a construir, si podemos elevarnos a ese Sí de la bendición.

La bendición es un encuentro creativo porque es ese gesto básico por el cual, según la tradición bíblica, predicamos sobre Dios y sobre nosotros. Dios nos bendice y nosotros bendecimos a Dios.

Conferencia brindada por el Hermano David Steindl-Rast para la Lindsifarne Association en 1977.

 

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