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El sentido de la trascendencia

Sergio Bergman
El rabino Bergman señala la relación que existe entre nuestra responsabilidad personal y social con la trascendencia. Esta relación implica una visión global del ser humano y su misión en el mundo.


Podemos ser servidores potentes al poner a disposición para el bien común todo lo que cada uno de nosotros trae, que no viene de otro lugar que del lugar común de ser todos ciudadanos preocupados y comprometidos, con otras responsabilidades, pero no menos relevantes que aquellas que todos por igual tenemos. Es importante para regenerar responsabilidad evitar por un instante pensar en los culpables y responder todos como responsables por lo común. Eso también nos pone en un lugar diferente.

Es importante para regenerar responsabilidad evitar por un instante pensar en los culpables y responder todos como responsables por lo común.
Hay un espíritu de responsabilidad sin culpabilidad, en términos de proponer positivamente lo que podemos reparar y regenerar desde una contribución modesta pero potente. Donde migrar en el primer paso de observadores críticos especializados en el diagnóstico a protagonistas activos para cruzar la frontera de dejar de ser parte del problema y ser parte de la solución, en la debida y justa proporción, que no es fácil calibrar porque a veces se va de escala. Cómo calibra cada uno su verdadera potencia de ser una contribución que genere no necesariamente un impacto global pero sí personal, donde uno ya no es el mismo una vez que lo hizo. Porque no se puede cambiar el mundo si no nos cambiamos nosotros.

Y eso es una tarea muy importante desde el punto de vista de lo espiritual. No de lo religioso ni de la identidad cultural que forma parte de la riqueza de la biodiversidad humana, sino desde el universal que todo humano, por ser humano, es un ser espiritual que despliega su humanidad en potencia, que siempre está por verse, pero que tiene esta gran capacidad a partir del mamífero sofisticado que somos cuando llegamos, en tratar de dar cuenta del ser humano que desplegamos antes de que nos vamos; y eso de alguna manera es este enorme desafío porque somos seres de conciencia. A veces un poco adormecida, y hay que despertarla, pero somos llamados a dar respuesta por la conciencia que desplegamos.

Mayor nivel de conciencia y de su expansión, mayor seguridad de trascendencia en el paréntesis entre que venimos y nos vamos. Y esto es de alguna manera lo que venimos a regenerar desde la ciencia: iluminar la conciencia.

Nuestra misión, desde esta visión, es que venimos para elevarnos en un estado de iluminación, si somos capaces cada uno de nosotros de agarrar el fragmento que encuentran en su vida y con eso contribuir a repararlo, a regenerar la vasija. Y eso se da en tres escalas: en la de uno, nosotros tenemos que restituir nuestra unidad en la identidad fragmentaria, parcial y alienada que tenemos; lo tenemos que hacer en lo vincular y lo tenemos que hacer como familia humana en esa sociedad que tiene que ser el mundo. Y las tres dimensiones que son una, orientan nuestra tarea; y esto permite regenerar luz, que en definitiva es la metáfora del sentido de la trascendencia.

Sergio Bergman


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