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La espiritualidad aquí, en la tierra

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¿Puede ser espiritual alguien que no profesa una fe religiosa? ¿Puede la espiritualidad encontrarse en la cotidianeidad de las cosas que nos rodean? Frente a búsquedas que plantean un ascenso hacia lo espiritual que va en detrimento de lo sensible, Fabiana Fondevila nos invita a un descenso a la sacralidad de lo natural, de lo cotidiano.


Virgina Gawel, directora del Centro Transpersonal de Buenos Aires, en su espacio “Los audios del Centro”, entrevista a Fabiana Fondevila, quien nos comparte su itinerario espiritual y nos alienta a encontrar lo sagrado en la vida cotidiana.

Para escuchar la entrevista, haz click aquí.

Extractos de la entrevista

– Espiritualidad ascendente y descendente… me gustaría que nos contaras un poco más de esto.

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Ken Wilber habla de dos movimientos en el cosmos: un movimiento ascendente, de la materia al espíritu, y otro camino inverso, del espíritu a la materia. En términos orientales, el ascender hacia el espíritu sería la búsqueda de la iluminación, de la sabiduría; el descender a la materia sería el adquirir compasión, el servicio.

Son dos caminos integrados, son dos sabores, ambos necesarios para hacer un camino completo y circular; pero en general se tiende a poner el énfasis en uno u otro. Si uno está más apegado al camino ascendente, tiende a trascender las emociones, lo corporal y lo terrenal. Por otro lado, cuando uno busca el lado descendente, busca el contacto con la naturaleza, los vínculos, la sociedad.

Las grandes religiones monoteístas siempre han enfatizado la espiritualidad ascendente, el dejar de lado lo terreno. Actualmente este movimiento que se ha dado en llamar New Age igualmente acentúa mucho el aspecto ascendente en detrimento del descendente.

– ¿Puede haber gente que practica la sacralidad en la vida cotidiana y se definiría como atea, porque no quiere saber nada de ese camino ascendente, que ha sido a veces tan copado por fanáticos?

Absolutamente. Hay gente que está lejos de toda conceptualización de lo espiritual y que no necesita hablar en esos términos, y sin embargo ejerce la espiritualidad cotidianamente. Una cualidad de la espiritualidad descendente es la de ver lo sagrado en todo lo que nos rodea, y cultivarla allí.

– ¿De qué manera puede una persona llevar a la vida cotidiana esta espiritualidad cuando la vida es tan difícil, por ejemplo en la oficina, en las ciudades…?

La naturaleza no es una cosa ajena, como pensamos habitualmente. Gary Snyder dice: “La naturaleza no es un lugar a visitar; es el hogar”. Es común esta ilusión de que nosotros somos algo y la naturaleza es otra cosa. Por eso se trata de una sutil percepción; si bien es muy bueno ir a la materia para ejercer el vínculo, en realidad hay un sutil movimiento de la conciencia hacia el darnos cuenta en dónde está la naturaleza en cada momento en que estamos.

– ¿Qué es el asombro y qué importancia tiene para una espiritualidad enraizada en la vida cotidiana?

El asombro es la primera reacción que el ser humano tiene cuando es consciente de dónde está, de qué es esto que es la vida, y tiene una naturaleza dual. En castellano la palabra “asombro” se asocia a lo positivo; en inglés en cambio hay dos palabras para nombrarlo, una con una connotación netamente positiva y otra que tiende más a lo negativo: wonder y awe. “Wonder” señala el asombro lleno de maravilla; “awe” es más bien sobrecogimiento. “Awe” es el asombro que nos provoca un tornado, el fuego… o cualquier expresión de la naturaleza en su aspecto temible. El asombro tiene ambos componentes. Se da cuando uno se encuentra ante algo vasto, sea en tamaño, cantidad, poder… es algo ante lo cual uno queda empequeñecido en su presencia, y nos obliga a reformular nuestra forma de ver el mundo; algo que no entra en nuestros conceptos.

Si uno se aleja mucho del asombro, que es como nuestra primera reacción ante la vida, uno empieza a vivir menos vivo, más anestesiado, más alejado de la Realidad última.


  • responder Adolfo Hugo Mena ,

    me gusta la perspectiva desde donde analiza la espiritualidad….gracias..¡

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