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Medio plano de un botín

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Ana María Díaz
Una invitación a perseguir nuestros sueños… “Para cada uno de nosotros hay un tesoro escondido, y la vida no es otra cosa que el largo camino, lleno de aventuras, de ir encontrándolo”.


Barco Pirata 387

Cuando Mario Vargas Llosa recibió el Nobel en el año 2010, hizo un maravilloso discurso de aceptación cuyo último párrafo dice: “Porque la nuestra será siempre, por fortuna, una historia inconclusa. Por eso tenemos que seguir soñando, leyendo y escribiendo, la más eficaz manera que hayamos encontrado de aliviar nuestra condición perecedera, de derrotar a la carcoma del tiempo y de convertir en posible lo imposible.” Dice leer y escribir porque es su oficio; otros podríamos decir soñar y enseñar, o soñar y diseñar bellos espacios. No importa, lo imprescindible para convertir en posible lo imposible es soñar. La pregunta pendiente es cómo hacer para lograrlo. Y sin embargo, encontramos respuestas en lugares inesperados.

Hace muchos años, Serrat escribió una simpática canción dedicada a los piratas, que comienza así: “Todos los piratas tienen un temible bergantín, con diez cañones por banda y medio plano de un botín…” Lo verdaderamente notable de los piratas es que siempre tienen solo medio plano de un botín, y esta metáfora recoge algo significativo de la dinámica de nuestra vida. La búsqueda del tesoro, vale decir, alcanzar nuestros sueños o llegar a vivir felices, tiene en la figura del pirata y su medio mapa del tesoro una imagen muy acabada de lo que nos sucede.

Los piratas han sido tema de libros de aventura y poesía, alcanzando un lugar importante en la literatura, porque su figura es un arquetipo que expresa motivaciones, anhelos y secretos del alma humana. Sin ir más lejos, pirata es una palabra de origen griego cuya traducción literal sería algo así como “probar fortuna en la aventura”.
La vida nos regala una vocación, que nos inspira sueños y convicciones. También nos regala talento y capacidades. Esto que la vida nos regala es como tener medio plano de un botín. Sin embargo, el tesoro no se nos entrega gratuitamente, sino que se descubre luego de largas luchas.
Todos tenemos un pirata en el alma porque la vida requiere de nuestra valentía para salir a probar fortuna, único modo de alcanzar los sueños. Son también una figura anarco-romántica, que se pone al margen de lo establecido, que se da sus propias normas y lo arriesga todo en su modo de vida. Sin duda todos tenemos o necesitamos tener algo de piratas.

La vida nos regala una vocación, que nos inspira sueños y convicciones. También nos regala talento y capacidades. Esto que la vida nos regala es como tener medio plano de un botín. Sin embargo, la búsqueda del tesoro exige un gran esfuerzo; no se nos entrega gratuitamente, sino que se descubre luego de largas luchas. En el camino de búsqueda hay pruebas, combates con monstruos, con tempestades, con salteadores de caminos; todas metáforas de las dificultades que implica alcanzar las metas de la vida. Por eso, es importante recurrir al pirata que llevamos dentro, sin el cual ese medio mapa sería inútil.

Para cada uno de nosotros hay un tesoro escondido, y la vida no es otra cosa que el largo camino, lleno de aventuras, de ir encontrándolo. Muchos renuncian en el camino, o pasan mucho tiempo distrayéndose en la isla Tortuga. Si ese es tu caso, es hora de ponerse de pie, recuperar al pirata que llevamos en el alma, desempolvar el medio plano que nos ha sido regalado y reemprender la búsqueda, con el cuchillo entre los dientes.

Dicen los piratas que nada es comparable con el momento de abrir el cofre y quedar deslumbrado con el refulgente brillo del tesoro encontrado; es como haber hecho posible lo imposible.

Ana María Díaz

 

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