English   |     Deutsch   |     Português   

Pascuas y Pesaj

sergio-bergman
Sergio Bergman
Pesaj (“paso” en hebreo) no se reduce a conmemorar el hecho histórico del paso del Mar Rojo, así como la Pascua cristiana no es solo recordar la Resurrección de Jesús. Hemos de liberarnos de nuestras propias esclavitudes para resucitar a una vida nueva.


Bergman

Como comunidad, cada año revivimos el relato bíblico de la salida del pueblo de Israel de Egipto, la liberación de los lazos de esclavitud y del faraón.

La Hagadá nos prescribe entender este relato no como un episodio del pasado, sino que nos indica: “Bejol dor vador…” En cada generación, cada uno debe verse a sí mismo como si él hubiera salido de Egipto. Es decir, somos nosotros los que tenemos que salir hoy de Egipto.

De nuestras propias idolatrías

Ya no son más las esculturas de barro o las grandes esfinges de piedra. Los ídolos actuales son otros, tan incorporados a nuestra realidad que no tomamos conciencia de que los estamos adorando. Modelos identificatorios, modas, estilos de relación, vestimentas, aspectos físicos… aspectos de los que nos tenemos que liberar.

Nos liberamos de nuestras propias ataduras

¿A qué cosas estamos atados? A aspectos que reprimen nuestra creatividad. Liberarnos de ellos nos permitirá expandir nuestro ser, crecer, crear, poder llegar a ser.

También nos liberamos de los faraones de hoy

Cada cual podrá reconocer en su historia qué faraón lo está oprimiendo: el dinero, el status, el poder… Muchas veces las situaciones que atravesamos nos oprimen: falta de trabajo, impunidad, falta de justicia.

Liberarse de la opresión significa llegar a la salvación. Esta redención no es “celestial”, Di-s no irrumpirá activamente en nuestra historia. Nos redimimos con la obra de nuestras manos, somos activos protagonistas de nuestra salvación. Por último, nos liberamos de la alienación: la forma contemporánea de la esclavitud.

Memoria y presente

Celebramos en estos días la redención como memoria y la comprometemos como presente, en la obra de nuestro ser. Estas Pascuas, tan judías y tan cristianas, tienen la celebración común de lo mesiánico. Implican redimir el mundo y lo humano en imagen y semejanza de lo divino. Son una celebración del tronco común judeocristiano, en el que podemos ver la raíz profunda que compartimos, mas allá de las ramas que dieron diferentes frutos para una misma cosecha, la de la gran familia que somos.

¡Felices pascuas y Jag haPesaj sameaj!

Sergio Bergman

 

Dejar un comentario