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Susurros en el desierto

Ana María Díaz
La cercanía de la Navidad nos invita a descubrir la voz divina que nos invita a la paz, aún en medio de los conflictos y tensiones mundiales de los que somos testigos.


Debe ser la cercanía de la Navidad, que es un mensaje de paz en la tierra, lo que nos hace más conscientes de la guerra y la violencia en el mundo, especialmente de la dramática situación en Medio Oriente, donde actualmente se desarrollan 4 de los 5 mayores conflictos, aquellos que implican más de 10 mil muertes al año, según la clasificación de la ONU: Yemen, Siria, Irak, Israel-Palestina, además de México. También seguimos con preocupación la creciente tensión y aumento semanal de hostilidades en la Península de Corea. Y como si esto fuera poco, el gobierno de EEUU ha decidido esta semana cambiar su política de neutralidad sobre el estatus de Jerusalén, que ya tenía más de 50 años, con lo cual ha derramado litros de combustible sobre una hoguera.

¿No decía Saint Exupery que el desierto es hermoso, porque en algún lugar esconde un pozo?
La lectura de esta semana, el comienzo del evangelio de Marcos, nos recuerda al profeta Isaías: “Una voz grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos”. El desierto es uno de los símbolos más fértiles de la Biblia. Vale la pena recordar que los desiertos forman el tipo de zona más extensa de la superficie terrestre: con más de 50 millones de kilómetros cuadrados, ocupan casi un tercio de ésta. Un lugar inhóspito, árido, desolado, donde no se encuentra fácilmente alimentos ni agua. El desierto es la representación perfecta de un mundo sin Dios; de un lugar donde te asolan tus demonios; donde vives como padeciendo un castigo; donde experimentas tu vulnerabilidad, tus limites, tu necesidad. La palabra desierto viene del latín y en su etimología original se traduce como “conducido al abandono”.

Sin embargo, en la sabiduría bíblica, es justo en ese lugar yermo donde se hace poderosamente presente la fecundidad de Dios. Por eso, a lo largo de la historia se ha desarrollado una fuerte espiritualidad del desierto, una pedagogía del encuentro con Dios. ¿No decía Saint Exupery que el desierto es hermoso, porque en algún lugar esconde un pozo? No es casualidad que Juan Bautista predicara en el desierto.

En medio del desierto devastador de gritos de guerra, violencia, tensiones y conflictos, mundiales, locales e íntimos, Juan Bautista nos sigue invitando a traspasar la cáscara estéril de nuestras realidades y a encontrarnos con el Ser divino escondido en el interior de sus apariencias, dispuesto a proporcionarnos un sustento milagroso; nos sigue diciendo, como el profeta: “He aquí que los seduciré y los conduciré al desierto, y les hablaré al corazón”.

Aun en medio de los gritos, si hacemos silencio podremos oír en nuestro interior, los vigorosos susurros de esa voz que clama en el desierto.

Ana María Díaz


  • responder MAURI TARCISIO PERKOWSKI ,

    Saludos de Paz, Ana Maria y equipo Vivir Agradecidos!

    Muy agradecido por su artículo alusivo a este período tan especial que es el Adviento. Su mensaje está muy dentro del espíritu de este tiempo litúrgico. Es muy especial. Nos ayuda a mirar con otros ojos a los tiempos que vivimos … con nueva esperanza! Muy agradecido.
    Soy de Brasil (del Sur, Paraná) y estoy muy animado con la práctica diaria de Vivir en Gratitud. Estoy en contacto con Cintia que organiza ViverAgradecidos.org. He creado una página en Facebook – http://www.facebook.com/ViveremGratidao – y un blog, que se ha traducido al portugués y publicado este tu artículo tan maravilloso.

    viveremgratidao.blogspot.com.br/2017/12/sussurros-no-deserto-ana-maria-diaz.html

    Muy agradecido,
    ¡Saludos de Esperanza Natalina!¡
    Vamos a mantener contacto!
    ¡Abrazos con cariño!
    Mauri Perkowski

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