Autoridad

Vivir agradecidos implica despertar a la realidad. Por ello, una de las consecuencias del vivir agradecidos es el despertar a la realidad de la propia conciencia.

La conciencia es nuestra autoridad interior. Dado que tendemos naturalmente a dejarnos conducir, solemos ceder ante las exigencias de la autoridad, aún cuando ellas vayan en contra de nuestra conciencia.

El deber de toda persona erigida en autoridad, por lo tanto, no es el de fortalecerse a sí misma, sino el de edificar la autoridad interna de las conciencias, alentando a todos a ser responsables de sí mismos.


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