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Un proyecto incentiva a las personas a ayudar a quienes no conocen

Con este título presenta la cadena brasilera TV Globo el proyecto de la actriz Renata Quintella, que se propuso salir a la calle a ayudar a las personas espontáneamente. El artículo incluye una entrevista al hermano David, quien alaba la obra y nos recuerda por qué la generosidad nos hace felices. A continuación ofrecemos la traducción del artículo junto con el video subtitulado.

Esta es la época del año en que hacemos aquellas promesas que casi nunca cumplimos: dejar de fumar, adelgazar, pasar más tiempo con la familia… ¿Qué tal si nos proponemos algo diferente para el 2014? Ser más generosos y más agradecidos por lo que la vida nos regala. Hay quienes aseguran que ésta es la receta para ser más felices.

“Hacer feliz a alguien que no conocemos es un regalo muy grande. Hacer un regalo anónimo, a alguien que nunca vamos a conocer, es una forma de responder a tanta gente que no conocemos, cuyos nombres nunca sabremos, y que en este momento están haciendo cosas maravillosas por nosotros”, comenta el monje David Steindl-Rast.

“Hacer feliz a alguien que no conocemos es un regalo muy grande. Hacer un regalo anónimo, a alguien que nunca vamos a conocer, es una forma de responder a tanta gente que no conocemos, cuyos nombres nunca sabremos, y que en este momento están haciendo cosas maravillosas por nosotros”
Este monje benedictino dice que ser agradecidos por los regalos que la vida nos ofrece es el secreto para ser felices: “Hay personas que lo tienen todo, y sin embargo no son felices, porque no son agradecidas. Sin embargo, cada momento es un don de la vida; cada momento es aquel gran regalo por el que podemos estar agradecidos. No se trata de un sentimiento pasajero, sino de una actitud de continuo agradecimiento”, declara David Steindl-Rast.

La satisfacción es evidente, tanto en el que da como en el que recibe: “Un poco de bondad. El mundo es tan egoísta que, como contrapartida, es divertido que se hagan cosas como ésta”, comenta un hombre.

Todos necesitamos de algo: trabajo, bienes materiales, cariño. En Brasil hay personas dedicadas a atender esas necesidades. Se trata de pequeños gestos que pueden cambiar la vida de las personas.

Renata es actriz y directora artística. Hace seis meses salió a la calle para hacer lo que más le gusta: ayudar.

Su trabajo en la calle se popularizó en internet, donde se hizo conocido como “Nuestra Jornada”. Renata organizó en las redes sociales una forma de hacer llegar ayuda espontánea a quienes lo necesitan.

“La gente va creando una red de generosidad que no tiene fin. Ya hemos llegado a 24 ciudades, en tres países. Todo eso gracias a la misma fuerza de las personas que ayudan a otras personas”, dice la actriz fundadora del proyecto.

Una pareja se puso en contacto con Renata por e-mail. Él, un repartidor; ella, desempleada por problemas de salud. El pedido que le hicieron: un carro para vender sandwiches en la calle, el cual llegó, nuevo, gracias a las donaciones conseguidas y la colaboración del fabricante.

“Creo que unas seis personas se unieron para ayudarle a esa familia. Lo mágico, lo motivador, es que ninguno de ellos se conocen entre sí”, dice Renata.

“Me voy a esmerar cuando prepare esos sandwiches”, comenta Janaína Vieira, quien recibió el carro de regalo.

Otro caso que la marcó a Renata fue el de Elaine, de Brasilia, que necesitaba hacerse un examen médico en Campinas. “En menos de dos horas la gente me consiguió un pasaje de avión para poder ir a hacerme el examen. Una tal Elena donó sus millas acumuladas para conseguir el pasaje; otra, Cristiane, se ofreció para ir a buscarme al aeropuerto y llevarme a hacerme el examen. Y nadie conoce a nadie”, comenta Elaine.

En la calle, todos se sorprenden. “Sentí miedo; cuando se acercaron para darme una flor, pensé que querían asaltarme”, cuenta un hombre.

“En la calle uno va apurado, hay gente yendo y viniendo, nadie te mira a los ojos. Uno jamás se imagina que alguien se te va a acercar para regalarte una flor, solo porque quiere alegrarte el día”, comenta la médica Aline Izabel Barranco.

Para el hermano David, detenernos es el primer paso: “Si andamos siempre corriendo apurados, vamos a desperdiciar el mayor regalo de todos: la oportunidad que el momento presente nos ofrece”.

Son tres los pasos a seguir: “Debemos detenernos, luego mirar; abrir nuestros corazones a aquello que el momento presente nos ofrece. Finalmente, hacer algo, avanzar”, enseña el monje.

Ayudarle a alguien a barrer para aliviarle el trabajo, entablar una conversación, descubrir un sueño… “Me gusta cocinar; quisiera trabajar en un restaurante”, dice una mujer. “¿Quieres que te consiga trabajo en un restaurante? No te lo prometo, pero lo puedo intentar”, le dice Renata.

Otra mujer no quiere pasar sola su cumpleaños. “Hoy tengo un día… Es mi cumpleaños, mi marido está de viaje y no logro hablar con él. No tengo trabajo; estoy embarazada, pero mi embarazo corre riesgo. Todo está mal, de verdad”, dice.

“¿Quieres que la gente te regale una torta y te cante Feliz Cumpleaños?”, pregunta Renata. “Me encontré con gente que se conmovió al verme llorar. Me preguntaron qué podían hacer por mí, y me prepararon una fiesta de cumpleaños”, cuenta Renata Ribeiro Aguiar.

“Se trata de un gesto de generosidad. Estoy aquí para ayudarte, porque te valoro. Tu persona es un regalo para mí. Estos gestos pueden hacer del mundo un lugar más generoso, y por lo tanto más agradecido y más feliz”, dice el hermano David.

“Agradezco mucho a quienes me ayudan, y también a quienes me piden ayuda. Les agradezco la oportunidad de poder ayudarles; me hacen ser una mejor persona. Todo lo que uno hace por los demás, todo lo que uno hace por el universo, termina haciéndole bien a uno mismo”, concluye Renata.

Para ver el artículo original en portugués, haz click aquí

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