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Uniendo partes – Cuarto encuentro

En esta cuarta y última etapa del taller “Uniendo partes”, Patricio Grehan nos invita a escuchar el susurro de la Sabiduría, la voz interior que nos llama a superar el sentirnos condicionados por las circunstancias para dejarnos descubrir a qué aspira el Espíritu en nosotros, a ayudar a nacer lo que estamos llamados a ser. 


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Para repasar lo visto en el tercer taller, haz click aquí.

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Aprendiendo a escuchar la propia sabiduría

Habita en nosotros una sabiduría escondida no siempre suficientemente escuchada. Es nuestro “maestro interior” a quien debemos dar volumen. Es una voz muy íntima, que no es ni la de las emociones ni la del deber. Te invitamos a conectarte con ella para preguntarte y dejar que la vida se vuelva verdadera escuela.

Hazte de un tiempo tranquilo, busca un lugar apropiado y pregúntate lo siguiente:

1. ¿Siento en ocasiones que no controlo las circunstancias de mi vida?

Todos hoy, porque en otros tiempos no fue así, tendemos a pensar que nuestra vida es “el resultado de”. Espontáneamente pensamos “yo soy así porque en mi infancia, porque mis padres, porque la clase social en que nací, porque la cultura en que nací, porque mi tiempo histórico, etc, etc” En verdad, todo esto influye en nuestra vida, pero hay que pensarlo mejor.

La configuración de nuestra vida ciertamente depende de las circunstancias, pero nuestra vida es mucho más que una evolución biográfica en un contexto histórico cultural. Lo esencial de nuestra vida es fundamentalmente inmotivado, tiene sus raíces en el cielo, fruto del divino acto creador. Puede ser que tengamos apariencia de sapos, pero el príncipe que nos habita aún espera una oportunidad, como en el cuento. Y la función de la espiritualidad no consiste en seguir rindiendo tributo a los condicionamientos, sino todo lo contrario. Se trata de romper los esquemas que nos condenan a vivir como sapos. La animación espiritual debería ser como volar la tapa del cráneo, como hace toda experiencia espiritual, para enfrentar la vida no desde la perspectiva de “estas son mis circunstancias” sino a qué aspira el Espíritu en mí. No se trata de descubrir cómo llegue aquí, sino de percibir a dónde me quiere llevar la voz inspiradora que sopla en el viento.

2. Reflexiona ahora:

¿Has sentido en tu interior que la vida no puede ser solamente lo que aparentemente es hoy, que tiene que haber más? A la luz de estos sentimientos, repasemos qué es lo importante en la espiritualidad.

 Volver a nacer

Tal como Jesús le dijo a Nicodemo, la transformación espiritual es como volver a nacer. Por esto, la espiritualidad consiste en “asistir” a ese parto de un nuevo nacimiento para que podamos vivir de otro modo, abriendo espacio a sueños que nunca antes nos atrevimos a soñar, o poniendo en palabras anhelos nunca antes expresados, o renovando las confianzas desgastadas, e incluso, derramando lágrimas nunca antes vertidas.

Se trata de ayudar a nacer a lo que estamos llamados a ser, despejando nuestro espíritu de todo aquello que nos impide dar el salto definitivo, removiendo del alma esperanzas frustradas, miedos, heridas no cerradas, amarguras o inseguridades.

En una palabra, se trata de favorecer la unión entre el cuerpo y el alma, entre lo visible y lo invisible, entre materia y espíritu, entre el ayer y el mañana, para que podamos vivir la embriagadora certeza de saber que somos uno con nosotros mismo, con todos, con todo y con lo Absoluto.

Evocar el aprendiz

Esto es particularmente importante en la espiritualidad. Se trata de favorecer que aflore lo que el Espíritu quiere despertar en uno. No de forzar con nuestra voluntad lo que nos parece importante vivir.

El verdadero aporte de la espiritualidad consiste en el arte de evocar al aprendiz y al maestro interior que todos llevamos dentro, en despertar sus capacidades latentes para desarrollar las facultades dormidas por inhibición y las habilidades no ejercidas por temor.

Educar los ojos

La transformación espiritual, tal como se lo recordó Jesús a Nicodemo, es la experiencia de nacer de nuevo, de cambiar de forma, de modo de pensar y de rumbo. Desde luego, esto es fruto de mirar la vida con otros ojos para descubrir los aspectos sutiles del misterio de la vida.

El crecimiento espiritual requiere de una vigorosa educación de los ojos, puesto que dejarse llevar por la música que silba el viento, requiere de la respetuosa capacidad de aceptar que el viento sopla donde quiere y tener ojos para percibir sus signos.

La vida espiritual nace de la convicción de que el Espíritu alienta nuestra vida poniendo en crisis las respuestas que nos damos y haciendo aflorar nuevas preguntas. También su aliento inspirará las nuevas respuestas. Para esto tenemos que ampliar nuestra capacidad de descubrir las respuestas que ya habitan en nosotros. Solo así nuestra espiritualidad honrará la doble fidelidad que debe guardar:

• la fidelidad al misterio de la vida de cada uno,
• y la fidelidad a los soplos del viento, signo de la Misteriosa Presencia que anima toda vida.

3. Para que brote mi Sabiduría.

La divulgación más frecuente del significado etimológico de religión es “religare”, volver a ligar; sin embargo, no es el único significado posible. Hay quienes señalan que el significado más pertinente es “relegere”, vale decir, volver a leer o releer, poniendo el acento en que la mirada religiosa sobre la vida es aquella que no se queda en la apariencia, en lo primero que aflora a la mirada, sino que exige un esfuerzo de limpiar la mirada, un esfuerzo de contemplación, que permita pasar de lo visible a lo invisible.

Seguramente ya has comenzado a sentir el clamor de tu sabiduría interior, llamándote a dar pasos para mejorar tu vida espiritual. Ahora te invito a que te regales la oportunidad de escuchar atentamente esos llamados y hacerlos tuyos. Antes de pensarlo reflexiona sobre el siguiente párrafo de Thomas Moore:

Cada vida humana constituye un insondable misterio. Corrientes profundas e invisibles nos convierten en lo que somos, y el mundo alrededor está lleno de designios y leyes secretas. Una manera de responder a este misterio es abordarlo como un problema a resolver y hacer cuanto sea posible para estar informados y controlar la situación. Pero existe otra forma que consiste en reconocer nuestra ignorancia y confesar nuestra limitación. La espiritualidad, nos ofrece soluciones creativas para que nos convirtamos en personas profundas y compasivas basadas en dejarse abrazar por el misterio.

Ahora tómate un tiempo para pensar en vivir siendo uno en lo múltiple, celestial en lo terrenal, espiritual en lo material, trascendente en lo cotidiano, infinito en lo efímero. En otras palabras, cómo vivir contemplando el hilo invisible que une todas las cosas.

4. Celebración final:

Te invito a que termines este camino que hemos recorrido juntos en estos 4 encuentros con una pequeña celebración.

Si puedes, escribe en una linda tarjeta la frase que en el taller anterior te sirvió para unir el cenit y el nadir. Es la frase que refleja el año vivido. Con toda su intensidad, con todo el brillo de la luz y todo el desconcierto de la noche.

Prepara un pequeño lugar sagrado. Un mantel, una flor, un cirio. Todo con pequeños y conscientes gestos, para estar ahí, plenamente. Enciende el cirio, si es posible con un fósforo, repitiendo el gesto de nuestros ancestros, que vencían la noche con el fuego, que los cobijaba dándoles calor y seguridad.

Lentamente, disfruta de estas palabras de Rainer Maria Rilke, en “El Libro de Horas”:

Cualquiera que logra reconciliar las muchas contradicciones de esta vida,
reuniéndolas, agradecido, en un solo símbolo,
expulsa de su morada a la ruidosa muchedumbre de pensamientos,
y con una forma diferente de ánimo festivo
te recibe a Ti como su huésped en tardes agradables.

Tú eres el Otro en su soledad,
centro silencioso de sus conversaciones consigo mismo,
y cada círculo trazado a tu alrededor
hace que su brújula llegue más allá del tiempo.

¡Buena celebración!
¡Buen año!

 

  • responder Alicia Frautschie ,

    Gracias por estos cuatro encuentros, por esta ayuda valiosa para recorrer los momentos vividos y sacar lo mejor que la vida nos dejo en cada uno de ellos. Buena celebracion y Buen Año!!

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