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Uniendo partes

Te invitamos a encontrar el hilo invisible que arma la trama de este año que termina. La espiritualidad no implica escapar de la rutina; al contrario, se trata de descubrir lo extraordinario en lo ordinario. Con este fin te invitamos a participar de cuatro talleres, uno por semana, a partir de este jueves 27 de noviembre.


carta

Uniendo partes – Para descubrir lo extraordinario en lo ordinario

Muchas veces, cuando hablamos de espiritualidad, creemos que se trata de tomar distancia de lo de todos los días, para encontrarnos a solas con el Misterio. Parecería que las personas que se sienten atraídas por lo espiritual deben resolver la tensión entre la vida cotidiana y sus ambiciones espirituales. A veces se elevan hacia lo alto para escapar de la rutina de la vida. Siempre parece estar ese peligro: ¡tratar de ser espiritual a costa de la materia, de la vida cotidiana!

En estos pequeños encuentros queremos proponerles, al contrario, descubrir el “hilo invisible” que une todo lo ordinario, lo de cada día, con sus propias demandas y sus propias “leyes” y darnos cuenta de la posibilidad que tenemos de descubrir lo extraordinario en lo ordinario. Teilhard de Chardin habla de la dimensión del espíritu como “el lado interno de las cosas”, y por él vamos!

Descubrir, con ojos sorprendidos, nuestro “hilo invisible” es lo que nos permitirá vivir plenamente. Para ello, los invitamos a re-leer los pasos dados. No para juzgar, eligiendo lo bueno y desechando cargados de culpa o enojo lo malo.

Re-leer es uno de los sentidos de la palabra “religión”. Generalmente nos quedamos con otro de ellos que es “religar”, pero también esta capacidad de volver a mirar hace a nuestra condición de seres buscadores de sentido.

Te invitamos entonces, a abrazarlo todo, para volverlo significativo y poder terminar nuestro año, más sabios y más agradecidos. Llenando la materia de espíritu, haciéndola transparente, sin que pierda nada de su propia densidad.

Método de los encuentros:

Te proponemos recorrer un camino que tendrá 4 pasos. En cada uno de esos pasos, tendrás un trabajo personal para realizar durante la semana, de jueves a jueves. En el primer encuentro (jueves 27 de noviembre) recibes el material para trabajar durante la semana. Puedes o no compartirlo con quien facilita el proceso. Buscamos, sobre todo, que se transforme en una herramienta para tu propio proceso de desarrollo espiritual.

En los sucesivos encuentros, recibes un nuevo material para que vayas avanzando en tu camino de re-leer tu año, para que, al final puedas haber encontrado su sentido escondido y se transforme, para tu vida, en un tesoro. Será este hilo invisible el que hará de este año vivido, una experiencia única.

Para ello, como cada vez que nos adentramos en el terreno de lo intangible, usaremos el lenguaje simbólico. En este caso, nos haremos de las herramientas de los antiguos astrónomos, por ello hablaremos de “cenit” y “nadir”.

Los viajes al espacio nos dieron una nueva conciencia. Ver la tierra como esa pequeñísima masa azul perdida en la inmensidad nos hace conscientes de nuestra fragilidad. Debido a nuestra pequeñez y a lo inconmensurable y vasto del Espíritu, por así decirlo, lo maravilloso es que no importa dónde está situado cada uno de nosotros y sus circunstancias, siempre estará en el corazón de la onda centelleante que sostiene y anima el universo entero, incomparablemente próximo e infinitamente trascendente.

Al mismo tiempo, allí donde cada uno hace su experiencia vital en este momento, siempre puede trazar el cenit y el nadir de su vida; la experiencia que nos confortan, nos animan y nos elevan, como el punto más alto de la luz y las experiencias que nos agobian, nos desalientan y nos hunden en profundas oscuridades.

Ahora bien superando el dualismo, tenemos que reconocer que la realidad celeste es una sola, que somos nosotros quienes establecemos esa división entre cenit y nadir, pero que en verdad tanto uno como otro conforman una totalidad.

Muy frecuentemente buscamos la comunión con el Espíritu levantando los ojos al cenit y cerrándolos al nadir, con lo cual nos desorientamos, nos confundimos, sufrimos y hacemos sufrir a otros. A cambio de esto, queremos seguir la espiritualidad del publicano, como la confiada actitud de comulgar con el nadir de nuestra vida y desde allí contemplar el cenit, dejándonos abrazar totalmente por la amorosa Presencia que nos convoca a una profunda comunión, desde todas las esquinas de nuestra vida.

Dejándonos sorprender por la profundidad del misterio, podremos captar ese hilo invisible que tantos hechos aparentemente fragmentados, nos regalen un mensaje, el mensaje de este año que estamos terminando de transcurrir y que no queremos dejar de escuchar.

Lo haremos en 4 pasos:

1º paso: Reconocer la cosecha del año. Buscamos tan solo hacer memoria de lo vivido
2º paso: Contemplar el cenit y contemplar el nadir.
3º paso: contemplar el significado de este tiempo.
4º paso: De la fragmentación a la unidad, para vivir lo ordinario de modo extraordinario.

Primer paso: Reconocer la cosecha del año (jueves 27)

El primer paso del método te invita a hacer a un rato de silencio para rebobinar lo vivido durante el año, preguntándote:

¿En qué estuve este último tiempo?
¿Qué fue lo más importante que viví?
¿Cuáles han sido las experiencias más significativas que he vivido?

Es importante no clasificarlas previamente para ordenar estas experiencias. Se trata de dejar que afloren espontáneamente a la conciencia, tal como han quedado registradas. No es necesario rememorar con todo detalle lo vivido, basta hacer un recuento general.

Para ello, te recomendamos que anotes libremente lo que recuerdes en una sencilla “lluvia de recuerdos”. Después, si quieres, podés tomar tu agenda y recorrerla, pero con una mirada atenta, sin entrar en los detalles, sino “sintiendo y gustando con el corazón”, permitiendo que se te queden prendidos, como abrojos del campo, los sentires que le dieron más o menos relevancia a los hechos.

Te puede ayudar hacer una “línea del tiempo”, comenzando el 1 de enero de 2014 hasta el día que haces la tarea. Arriba de la línea, colocas los hechos. Abajo, los sentires que los mismos te dejaron. Sin calificarlos de “buenos” o “malos”, tan solo permitiendo que el recuerdo te visite.

Hacelo con tiempo, tomando la semana para este primer ejercicio. El jueves que viene, 4 de diciembre, damos el siguiente paso.

Para más información, puedes escribirme a: patricio@viviragradecidos.org

 

  • responder Perla Winkelmann ,

    Saludos . Quiero saber qué pasa si para mi , este año fue bastante deprimente, creo no tener más de dos o tres ocasiones de haberme sentido contenta y feliz de verdad . Me ha complicado mi salud , especialmente la vista , que la estoy perdiendo y el recuerdo de mi mamá , muerta hace tres años . Quizás pudiera llamarlo remordimiento , por no haber comprendido sus limitaciones de su edad , y ahora que estoy pasando por esa edad , recuerdo con pena el no haberle puesto más atención .Tengo 77 años , y trato de ser una buena persona , católica practicante , pero me la gana la falta de fuerza para salir de este estado de abandono .
    ¿ Podré seguir con este trabajo , con este estudio de mi año 2014 ? ¿ Qué hago para mirar el cenit si mis ojos solo miran el nadir ?
    ¿ Me puede ayudar ? Se lo agradecería de corazón .
    Muchas gracias .
    Perla .

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