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Yo y Tú

¿Cómo nos manejamos en nuestras relaciones con las demás personas y con todos los seres? Martin Buber nos invita a una plena comunión, en la que el otro es un verdadero Tú. La auténtica transformación interior se da en la plena comunión con el otro.


Martin Buber, pensador judío que nació en Austria y más tarde se radicó en Israel, es conocido por su Filosofía de las Relaciones. Sus escritos tuvieron impacto en varios campos del saber, como la filosofía, la psicología, el asesoramiento filosófico y la religión. A diferencia de muchos otros pensadores, Buber no interpreta a la transformación de sí mismo como una transformación interior: no es un cambio dentro de mí, sino entre yo y los demás. Esto es así porque, según él, las relaciones interpersonales son un aspecto central de lo que somos. Una persona nunca es un átomo aislado, sino que siempre es una “persona-en-relación”. Mi identidad como persona se basa en mis relaciones con mis amigos y miembros de la familia, con compañeros y vecinos, con los árboles, los animales, la naturaleza, e incluso con Dios. Estas relaciones son una parte esencial de lo que soy; no puedo estar separado de ellas.

Buber distingue entre dos tipos de relaciones: Yo-Ello y Yo-Tú. En las relaciones Yo-Ello, me refiero a la otra persona como un “Ello”, como una cosa. Lo considero como algo que está ahí delante de mí, como algo sobre lo cual pienso, algo que experimento o conozco, manipulo, deseo, o trato de ayudar o explotar.

Mi identidad como persona se basa en mis relaciones con mis amigos y miembros de la familia, con compañeros y vecinos, con los árboles, los animales, la naturaleza, e incluso con Dios. Estas relaciones son una parte esencial de lo que soy; no puedo estar separado de ellas.
Por el contrario, Yo-Tú es una relación de cercanía, de estar juntos. En las relaciones Yo-Tú en las que yo estoy con la otra persona (o con un animal, un árbol, etc.) no trato de entenderlo, no lo uso, no lo experimento, no lo examino desde la distancia. Estoy totalmente en comunión con él, y no hay ninguna distancia que nos separe. Aunque continuamos siendo dos individuos y no uno (las relaciones solo pueden existir entre dos individuos diferentes), estamos plenamente el uno con el otro. Esta cercanía implica todo mi ser, a diferencia de las relaciones “Yo-Ello” que involucran solo a una parte limitada de mí: solo mi pensamiento, o solo la curiosidad, etc.

Para entender la idea de Buber del “Yo-Tú”, podemos pensar, por ejemplo, en esos momentos especiales cuando estamos sentados tranquilamente con un amigo o una persona amada. Ni una palabra se habla entre los dos. En esos momentos no buscamos impresionar, analizar, o incluso entender al otro; simplemente estamos juntos. Pongamos otro ejemplo. En algunos momentos mágicos con la naturaleza, estamos plenamente en comunión con el bosque que nos envuelve. No tratamos de identificar los nombres de los árboles, no tratamos de comparar o analizar; simplemente estamos con la naturaleza, totalmente, con todo nuestro ser.

He aquí un pasaje relevante del famoso libro de Buber “Yo y Tú”:

Cuando me encuentro con un ser humano como un Tú, y le digo la palabra básica “Yo-Tú”, entonces él no es una cosa entre las demás cosas, ni él se compone de cosas.

Ya no es Él o Ella, limitado por otros “Ellos” y “Ellas”, un punto en la red del espacio y del tiempo. Ya no es una condición que pueda ser experimentado o descrito, ni un conjunto de cualidades específicas. Sin proximidades ni fisuras, es Tú, y llena el cielo por entero. Esto no quiere decir que no haya nada más que ese Tú, sino que todo lo demás existe en su luz.

Así como una melodía no está compuesta solamente por notas musicales, ni un poema por palabras, ni una escultura por líneas… así pasa con el ser humano a quien yo le digo “Tú”. Puedo fijarme en el color de su pelo, en el tono de su voz o en la magnitud de su bondad… pero entonces Él inmediatamente dejaría de ser Tú.

Para Buber, en las relaciones Yo-Tú expreso mi ser completo, y por tanto soy auténtico. Por el contrario, las relaciones Yo-Ello son distantes, fragmentarias, parciales, alienantes. Son necesarias para fines prácticos. No puedo estar siempre en plena comunión con cada conductor de autobús, con cada compañero de trabajo, con cada vecino. Pero a pesar de que es imposible mantener el Yo-Tú todo el tiempo, esa relación es una fuente de sentido y valor para todas mis interacciones y para mi vida en general. Como dice Buber:

Sin relaciones con el Ello, el ser humano no puede vivir. Pero aquel que vive relacionándose solamente con el Ello, es inhumano.

Tomado de “Yo y Tú”, de Martin Buber.


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