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Adiós a Jean Vanier

El filósofo, teólogo y humanista, candidato a Nobel de la Paz, fundador de la Comunidad del Arca, que acoge a personas con discapacidad en 38 países, deja un legado de inclusión compasiva.


El pasado martes 7 de mayo ha fallecido Jean Vanier, filósofo, teólogo y humanista, fundador de la comunidad del Arca, que acoge a personas con discapacidad en todo el mundo. Jean Vanier tenía 90 años. Descrito por sus conocidos como “un hombre compasivo y de gran corazón, apasionado por la humanidad, por la verdad y por la paz”, deja tras su partida un ejemplo de ternura, de compasión y de verdadera inclusión.

Nacido en Ginebra (Suiza) en 1928, vivió su infancia entre Inglaterra, Canadá y Francia. A los 13 años sintió la llamada de la carrera militar, que más tarde abandonó para dedicarse al estudio de la Filosofía y la Teología. Recibió el Doctorado en Filosofía, desempeñándose como profesor en la Universidad de Toronto, Canadá.

En 1963 visitó en Francia la comunidad del Valle Florido, residencia que acogía a unos 30 hombres con deficiencia mental. Esta experiencia lo conmovió profundamente, y descubrió una nueva forma de vivir, basada esencialmente en la relación. Al año siguiente, Jean Vanier fundó su propia casa de acogida para personas con discapacidad, a la que bautizó El Arca.

Los inicios de El Arca (1964)

La comunidad de El Arca nació con el propósito de albergar a quienes por su condición son marginados por la sociedad, y darles una familia. La convivencia con personas discapacitadas generó en Jean una reflexión profunda sobre el hombre, nuestra vulnerabilidad, nuestra tendencia a la marginación. De su experiencia brota su profunda visión antropológica y espiritual.

“Lo que era más importante para las personas que recibo en El Arca”, dice Jean Vanier, “no era la pedagogía ni la técnica educativa. Era mi actitud hacia ellos, mi manera de escucharlos, de mirarlos con respeto y amor, de responder a sus deseos, de alegrarme y reír con ellos … Así es como poco a poco pudieron descubrir su propia belleza, y que su vida tenía un significado y un valor. Poco a poco, ya no eran para mí personas con discapacidad, sino amigos. Me hacen bien, y creo que yo les hago bien”.

De su experiencia y sus reflexiones nacieron también sus numerosos libros. En español se encuentran disponibles Cada persona es una historia sagrada, No temas amar, Busca la paz, Al encuentro del otro, Amar hasta el extremo, entre otros.

El Arca de Jean Vanier tiene hoy presencia en 38 países, con más de 150 comunidades, que atienden a personas con necesidades psíquicas especiales. Su movimiento espiritual hermano, las Comunidades Fe y Luz, que reúne a familiares y amigos de personas con discapacidades, cuenta con más de 1.800 comunidades en el mundo.

Para que la paz llegue al mundo, ¿no debemos acaso todos romper los muros que hemos creado alrededor de nuestro corazón y alrededor de nuestro grupo de pertenencia, para descubrir la belleza y los dones de los que son diferentes y descubrir juntos nuestra humanidad común? ~Jean Vanier
Durante su juventud, la experiencia de la guerra lo marcó profundamente, convirtiéndolo en un activista por la paz. Toda su vida estuvo influenciada por grandes hombres de paz como Gandhi y Martin Luther King. Viajó a Hiroshima para orar por la paz del mundo. Viajó a Brasil para contactarse con el Movimiento Internacional de Reconciliación y otros movimientos en favor de la no violencia. Pudo entrevistarse en varias ocasiones con Adolfo Pérez Esquivel, quien recibiría luego el Nobel de la Paz. Viajó a Filipinas para unirse al movimiento popular de no violencia de Corazón Aquino, y luego a la India para entrevistarse con la Madre Teresa de Calcuta. Jean Vanier fue nominado varias veces al Premio Nobel de la Paz.

En reconocimiento a sus contribuciones a la humanidad, además de sus nominaciones al Premio Nobel, Jean Vanier recibió numerosas distinciones incluyendo la Orden de Canadá, la Legión de Honor de Francia, el Premio Internacional Pablo VI, el Premio Beacon, el Premio Templeton, entre otros.

Un documental que recoge su vida llama a Jean Vanier “Sacramento de la ternura”. Entre los innumerables testimonios acerca de su legado, uno de sus colaboradores declaró que aprendió de Vanier que “la ternura es la más alta forma de madurez espiritual”.

Tras su partida, Jean Vanier deja como legado su llamado a un mundo más humano: “La única manera en la que podremos vivir plenamente en la comunidad humana es irguiéndonos con toda nuestra fragilidad y nuestro sufrimiento con el fin de abrirnos a los otros, y no quedándonos encerrados en nosotros mismos”.

Puedes visitar la página oficial de Jean Vanier aquí.


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