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Aprender a ser sencillos

Situaciones complejas requieren sencillez de nuestra parte. «Una persona sencilla ve mucho más claramente que la persona compleja; su experiencia es más directa», afirma Jiddu Krishnamurti.


Nuestros problemas (sociales, ambientales, políticos, religiosos) son tan complejos, que solo podemos resolverlos, no volviéndonos extraordinariamente eruditos y sagaces, sino siendo sencillos. Porque una persona sencilla ve mucho más claramente que la persona compleja; su experiencia es más directa. Nuestra mente está tan abarrotada con un infinito conocimiento de hechos y de lo que otros han dicho, que nos hemos incapacitado para ser sencillos y tener nosotros mismos una experiencia directa de la realidad.

Los problemas actuales requieren un nuevo enfoque, y tal enfoque solo es posible cuando somos sencillos, realmente sencillos en nuestro fuero íntimo. Esa sencillez llega con el conocimiento propio, mediante la comprensión de nosotros mismos: de las modalidades de nuestro pensar y sentir, de la actividad de nuestros pensamientos, de nuestras respuestas; comprendiendo cómo nos sometemos, por miedo, a la opinión pública, a lo que otros dicen, a los consejos de los santos… todo lo cual indica nuestra tendencia natural a someternos, a ponernos a salvo, a estar seguros. Cuando uno busca seguridad, evidentemente se debe a que uno se halla en un estado de temor.

Si no hay sencillez, no podemos ser sensibles a las profundas insinuaciones de las cosas.

Si uno no es sencillo, no puede ser sensible: a los árboles, a los pájaros, a las montañas, al viento, a todas las cosas que ocurren alrededor de nosotros en el mundo. Si no hay sencillez, no podemos ser sensibles a las profundas insinuaciones de las cosas.

Ser sencillo en el proceso íntegro, total, de nuestra conciencia, es extremadamente arduo. Porque no debe existir ninguna reserva interior: tiene que haber ansia por averiguar, por descubrir el proceso de nuestro ser. Y ello significa estar alerta a toda insinuación, a toda sugerencia; darnos cuenta de nuestros temores, de nuestras esperanzas, investigar y liberarnos de todo esto cada vez más y más. Solo entonces, cuando la mente y el corazón sean realmente sencillos, cuando estén limpios de sedimentos, seremos capaces de resolver los múltiples problemas que se nos plantean.

Jiddu Krishnamurti

De su libro «La libertad primera y última».


Jiddu Krishnamurti (1895-1986) nació en el sur de la India y fue educado en Inglaterra. Fue escritor y orador, y dedicó su vida a conversar con seres humanos de todas las razas y condiciones, transmitiendo un mensaje de paz y crecimiento personal. Rechazó con vehemencia el papel de gurú que muchos le querían asignar. Afirmaba no identificarse con ninguna nacionalidad, religión o filosofía. La ONU le otorgó la Medalla de la Paz (1985). Krishnamurti dejó una gran cantidad de literatura en forma de charlas públicas, escritos, diálogos con científicos y religiosos, y entrevistas en radio y televisión.

http://www.fkla.org/
http://legacy.jkrishnamurti.org/es/


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