Hugo Mujica

Ser testigos

Hugo Mujica

Ser testigos de Dios no es un privilegio sino una responsabilidad. Somos hechos sus testigos desde nuestra misma constitución humana, constituidos como apertura a los demás.
Continuar leyendo

El amor verdadero

Hugo Mujica

La figura bíblica de José es imagen del amor verdadero, un amor que «no es el abrazo que retiene sino la caricia que acompaña, el rozar que despide».

Continuar leyendo

El lugar de la espera

Hugo Mujica

Adviento significa espera, y hay un lugar de la espera por antonomasia: allí donde están los que esperan justicia, alimento, abrigo… allí donde Dios espera que seamos adviento para los demás.
Continuar leyendo

Un ser de esperanzas

Hugo Mujica

El tiempo de adviento refleja la condición humana: el ser humano es un ser de esperanzas, siempre tendiendo hacia algo nuevo y diferente, hacia su plenitud.
Continuar leyendo

Reinar sirviendo

Hugo Mujica

Jesús reinó desde la fragilidad de la carne, desde el riesgo de la cercanía, atestiguando que el verdadero poder es el servicio.
Continuar leyendo

Búsqueda mutua y liberación

Hugo Mujica

Dios busca al hombre, el hombre busca a Dios. Del encuentro nace la liberación humana: Dios nos libera del encierro egoísta, “entra para sacarnos, para librarnos, para desde nosotros entrar en los demás”.
Continuar leyendo

Desnudos ante Dios

Hugo Mujica

Una imagen que «nos sitúa en la soledad de cada hombre en la soledad de Dios». El peligro de hacer de Dios un simple espejo donde nos miramos a nosotros mismos.
Continuar leyendo

Perseverancia y oración

Hugo Mujica

«Perseverar, insistir en la oración, es insistir en que nuestra vida se mantenga abierta a Dios, no se cierre a los otros, no se cierre sobre nosotros mismos».
Continuar leyendo

Ser capaces de ver

Hugo Mujica

El rico de la parábola nunca le negó limosna a Lázaro: simplemente nunca lo tuvo en cuenta. El desafío es ser capaces de ver aquello que «solo la compasión y la misericordia tienen ojos para ver».
Continuar leyendo

Los dos hijos

Hugo Mujica

La parábola del hijo pródigo marca el contraste entre quien confía en sus propios méritos y quien reconociendo su nada confía en Dios.
Continuar leyendo