Seguir siendo siempre niños es no dejar de preguntarnos por el sentido de las cosas. Lamentablemente, al llegar a adultos solemos movernos por opiniones o saberes establecidos, sin cuestionarlos. El filósofo y psiquiatra Karl Jaspers nos invita a recorrer el camino del filósofo: aquel que, como un niño, nunca deja de cuestionar, de dudar, de aprender.