Hugo Mujica – Reflexiones sobre el evangelio dominical

Compartimos aquí las reflexiones de Hugo Mujica sobre el evangelio dominical.

 

En camino

En camino

La vida es movimiento, es un camino a recorrer, y cada paso es una elección, es una fidelidad o una traición a la meta que queremos alcanzar. Estamos llamados a conjugar el Verbo de Dios, darle nuestro tiempo, a darle un presente y un futuro en nuestra vida, sin sustantivarlo como algo inamovible o atrincherarlo en el pasado.
Nueva y eterna creación

Nueva y eterna creación

La Pascua, en su significado original y más profundo, es la celebración de la eternidad de la vida, manifestada en múltiples formas de renacer. “La resurrección se sitúa en la hondura más radical del deseo humano: el deseo de no morir, de no desparecer, de ser en plenitud, de ser para siempre, en un siempre que es creación”.
El camino hacia la Pascua

El camino hacia la Pascua

Domingo de Ramos. Nuestro camino hacia el triunfo pascual está escalonado, como el de Jesús, por el servicio a los demás: “Jesús resucita, nos llama a resucitar, pero a través de su camino, hacia la meta de su amor: hacia el dolor del otro, que sigue siendo su dolor, que es donde sigue estando su amor”.
Ver a Jesús

Ver a Jesús

En el deseo de ver a Jesús puede esconderse la tentación de encontrar pruebas para aquello que creemos por la fe. Por eso en este pasaje Jesús no se muestra, sino que nos revela las condiciones para llegar a verlo: renunciar a la búsqueda de nosotros mismos y ponernos al servicio de los demás. “Ver a Jesús es tener su misma mirada”.
Luz y sombra

Luz y sombra

La cuaresma es el camino hacia la luz pascual. La pregunta no es si vemos o no vemos, sino qué miramos. ¿Miramos lo que brilla y encandila pero no ilumina o miramos, como Jesús, lo que no brilla, lo que no cuenta? ¿Miramos a aquellos que viven en la oscuridad, a quienes estamos llamados a iluminar?
Ver lo que Dios ve

Ver lo que Dios ve

Hugo Mujica nos invita a ahondar en el sentido el pasaje de la transfiguración en el evangelio del domingo. Contemplar a Dios es ver lo que Dios ve: “Olvidarse y renunciar a sí mismo es encarnar y encender la humilde pero concreta transfiguración del calor de una mano extendida en medio de la noche de los demás”.
A cada instante es el juicio

A cada instante es el juicio

Estamos acostumbrados a representaciones apocalípticas del Juicio Final. Sin embargo, el juicio se da a cada instante: “Un vaso de agua, una palabra de consuelo, una visita de solidaridad, un abrazo de ternura cada acto, cada omisión es ya el juicio, el que juicio que cada vida es, el que la muerte lo hará final”.
Amor y temor

Amor y temor

El temor es lo opuesto al amor: “Cuando Dios nos llama a amar, a salir de nuestro propio encierro, nos regala espacio y anchura, nos desata los lazos con que el miedo nos amarra, nos está salvando del miedo que realiza lo que todo miedo realiza: la división entre lo mío y lo del otro, entre el yo y el tú”.
Dar al César y a Dios

Dar al César y a Dios

La aparente contradicción entre dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios se supera si miramos a nuestra condición humana: somos materia y espíritu, cuerpo y alma. “Cada ser humano, cada indigente y necesitado, es el lugar donde debemos dar a Dios lo que es de Dios”.
Los dos banquetes

Los dos banquetes

En el banquete divino se sientan quienes son excluidos del banquete de la abundancia de este mundo. “Cada uno se incluye o excluye a sí mismo del reino de Dios: Se incluye en la medida en que incluye a los otros; come en la mesa del banquete en la medida en que da de comer”.
Poseer fecundando, fecundar entregando

Poseer fecundando, fecundar entregando

Hugo Mujica nos llama a preguntarnos acerca de cómo nos relacionamos con las cosas y las personas. ¿Poseemos algo para aferrarnos a ello, o lo cuidamos, lo hacemos crecer, lo entregamos? “Hay una sola manera de tener: el entregar. Producir frutos, madurar, como madura un árbol sus frutos: para entregarlos, para trascenderse en esa entrega”.
Reconocer nuestra dependencia

Reconocer nuestra dependencia

La autofirmación lleva necesariamente a la autosuficiencia. El evangelio de hoy nos invita a reconocer nuestra indigencia para así sabernos necesitados de Dios y de los demás: “Depender, en su última dimensión, es simple y radicalmente saberse y aceptarse finitud, es saber que no somos la fuente de nuestra propia vida sino simplemente su manar”.

Te invitamos a compartir tus reflexiones: