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El baúl de los tesoros de la vida

Ante un hecho, tenemos dos opciones: reaccionar o responder. Reaccionar es algo automático, mientras que responder es un acto consciente. Esta hermosa práctica nos ayuda a entrenar nuestra capacidad de responder conscientemente a lo largo del día y de nuestra vida.


Uno de los regalos más asombrosas de la vida es la capacidad que tiene el ser humano de elegir. Es el mayor de todos los milagros. Consciente o inconscientemente, tenemos la habilidad de elegir dónde poner nuestra atención a cada momento. Podemos elegir responder a cada momento ya sea creando, inspirando, imaginando, haciendo algo o involucrándonos activamente con ese momento. O, de lo contrario, podemos elegir dejar todo como está, abandonándonos a vivir en un piloto automático que nos lleva a reaccionar a cada momento, retrayéndonos y protegiéndonos cuidadosamente.

Esto ocurre debido a que nuestro impulso natural de supervivencia, nuestro radar automático se activa frente al peligro. Esto significa que nuestra actitud por defecto, como seres humanos, tiende a ser el miedo a lo que podría salir mal. En consecuencia, la mayoría de las veces operamos en el modo reacción, más que en el modo responder. Esta es una manera de estar en el mundo, ya que buscar la seguridad es un instinto primario y natural, pero que nos limita. Cuando reaccionamos a los hechos instintivamente y no deliberadamente eligiendo nuestra respuesta, limitamos el potencial del momento.

Vivir día a día en modo reactivo significa sentirnos menos vivos, desganados, más ansiosos y no muy comprometidos con la vida. Responder es mucho más gratificante y agradable que reaccionar.

Vivir día a día en modo reactivo significa sentirnos menos vivos, desganados, más ansiosos y no muy comprometidos con la vida. Responder es mucho más gratificante y agradable que reaccionar. La pregunta que surge entonces es: ¿Cómo podemos aprender a estar más atentos y receptivos, para responder en vez de reaccionar en el día a día?

¡La respuesta es simple: con la práctica! Existen muchas maneras de practicar. Aquí ofrecemos una que es muy entretenida y gratificante. Se llama “El baúl de los tesoros de la vida”.

Práctica: El baúl de los tesoros de la vida

Paso 1: Detenernos

Reserva al menos quince minutos para esta práctica. También vas a necesitar algunos objetos antes de empezar: un bolígrafo, papel, tu baúl del tesoro que puede ser una simple caja de cartón, una pecera vieja, o cualquier otro recipiente al cual tengas rápido acceso.

Paso 2: Mirar

Comienza por recordar momentos agradables de tu vida, y ponlos por escrito en frases cortas. Por ejemplo, una persona recodaba tener siete años y estar caminando por su ciudad en el mes de abril cuando los árboles de brotes rojos estaban en plena floración. Fascinante. Su frase fue simplemente: “Árboles de brotes rojos a los siete años”. A continuación, escribe tres descripciones en frases cortas, cada una de buenos y gratos momentos de tu vida.

Paso 3: Responder

Tómate tu tiempo, recorre gradualmente tu camino a lo largo de cada década de tu vida, captando hermosos momentos, grandes y pequeños. Haz una lista lo más larga posible, y recorta cada frase en una tira de papel. Dobla cada una y ponla en tu “Baúl de los tesoros”.

Continúa creando nuevas listas a lo largo del tiempo. Y así, tendrás cientos de recuerdos guardados en tu baúl de los tesoros. Cada día, cuando pases cerca de tu baúl, saca un recuerdo al azar, y notarás cómo tus facciones se relajan, tu corazón se abre, vas a estar más presente y vas a sentir más plenitud y aprecio por tu vida.

Obtenemos lo que buscamos. Si buscamos un tesoro, encontraremos un tesoro. Si buscamos lo que está mal, encontraremos lo que está mal.

De esta manera aprendemos a vivir respondiendo, a través de elegir cómo focalizar nuestra atención. Esta práctica de vivir atentos y agradecidos es simple, lleva poco de tiempo y es inmensamente gratificante.

Si disfrutaste de esta práctica, compártela con un amigo. Seguramente toda tu vida se va a convertir en un baúl de tesoros.


Extraído de El Arte y la Ciencia de Vivir Agradecidos

Cuaderno de prácticas para el desarrollo de la gratitud, basado en las enseñanzas de Br. David. Siguiendo los tres pasos (Detenernos, mirar, responder), este libro propone ejercicios para una vida agradecida en diversos aspectos: gratitud hacia los antepasados, hacia el propio cuerpo, hacia la pareja, hacia la familia y el trabajo, etc.

¿Quieres saber más sobre este libro? Haz click aquí.


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