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El contacto necesario

Jose Chamorro

El tiempo de confinamiento nos ha llevado a redescubrir la importancia que los demás tienen para la vida personal, y la necesidad de cuidar los vínculos interpersonales.



Como bien hizo en el siglo pasado el filósofo alemán Edmund Husserl, también nosotros nos toca ahora seguir poniendo encima de la mesa temas relevantes relacionados con la vida y, más concretamente, los relacionados con el cuerpo, con el movimiento y con los lugares de intercambio necesarios para que se dé el buen vivir. Directamente relacionados con éstos se encuentra la cuestión de la intersubjetividad.

Sin ánimo de caer en un discurso eminentemente filosófico, pues tampoco es el medio, pero sí haciendo uso de dicha reflexión, entiendo que el encuentro con el otro es del todo necesario para poder comprendernos y entender lo que somos como personas. Ejemplo concreto de ello es lo que hemos vivido durante el tiempo de confinamiento que nos ha llevado a redescubrir la importancia que los demás tienen para la vida personal. Nunca antes se han mantenido tantos contactos con familia y amigos como ahora. Las llamadas, con y sin cámara, y los WhatsApp han llenado un espacio virtual que reclamaba para sí la necesidad de saber cómo andaban las personas queridas. No nos entendemos sin los que tenemos cerca, esos que ahora anhelamos tocar, abrazar, acariciar sin que haya ningún temor de fondo que inhiba la espontaneidad del encuentro.

El encuentro con el otro es del todo necesario para poder comprendernos y entender lo que somos como personas.

Husserl puso en el centro de su filosofía la intersubjetividad como condición necesaria para entender la individualidad personal y hoy, el COVID que no cesa de despertar reflexiones de todo tipo, también vuelve a colocar en el centro una necesidad humana que debemos valorar en la medida que nos ayuda a ser quienes somos. Lo virtual posee un espacio singular que es incuestionable pero que jamás podrá sustituir el alcance que posee la presencia natural del encuentro que propicia el verdadero contacto. En este contacto, que implica en última instancia un buen con-tacto, se pone de manifiesto el cuidado necesario que nos procura la experiencia del sentirse querido tan necesaria para poder querer y, en consecuencia, poder cuidar.

El contacto con el otro, que es un igual, sea de donde sea, porque comparte lo humano que me define, termina por despertar dicho cuidado. Es éste, como dijera el poeta latino Horacio, “el permanente compañero del ser humano”. Sin la experiencia del mismo caemos en lo peor de lo que somos capaces (ejemplos de ello tenemos ya demasiados en la historia) pero cultivándolo somos capaces de lo mejor. En ese ejercicio que hagamos de él reside el potencial para poder seguir caminando hacia esa utopía tan necesaria en nuestros días.

Jose Chamorro

Artículo aparecido en el Diario Jaén, 13 de agosto de 2020.


Reflexiones:

  1. REPLY
    Maria Esther Espinar dice:

    Muy bonita reflexion y estos momentos de angustia es cuando más necesitamos una mano que alce mi frente cansada unos ojos cristalinos que pueda mirar con mucha comprensión y te diga adelante, ya pasara esta tormenta y saldrá el sol, la imaginación ayuda a seguir adelante

  2. REPLY
    María Jerez dice:

    Mi reflexión es que todos los seres que habitamos este planeta somos compañeros de camino y tenemos que tratar de vernos con los ojos del corazón

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