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¿Hay otras opciones?

Entre “Je suis Charlie” o la reivindicación terrorista, ¿hay otras opciones? Habiendo vivido de cerca la tragedia del 11 de Setiembre, Patricio Grehan sugiere tres pasos que pueden ayudarnos a restaurar los valores humanos esenciales que nos permitan convivir en una sociedad “donde todos quepan”.


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En estos días, en una breve reflexión, Br. David nos propone que en vez de marchar horrorizados los hombres y mujeres civilizados de Occidente, por la barbarie del fundamentalismo religioso de los terroristas de Al Qaeda Yemen, hagamos un STOP para una honesta autoevaluación. Y podamos hacernos las preguntas que brotaron en millones de personas en Manhattan después del once de septiembre.

Lo recuerdo bien. Mi hermano Pedro murió en el piso 105 de la Torre Norte el 11 de septiembre de 2001. Estuve allí, apenas se abrieron los aeropuertos, compartiendo dos meses la experiencia de una sociedad conmovida. Profundamente compasiva, solidaria y perpleja. Sentías en todo Manhattan y el área de New York una enorme comunión que la experiencia del dolor común produce. Y las voces que se alzaban, aun en el Family Asisstance Center que se formó en el Pier 54, donde nos reuníamos muchos familiares angustiados, no eran de “retaliation”, represalias y revancha. Esas fueron las voces segundas del poder que instaló el miedo y la búsqueda de sus intereses políticos, militares y económicos. La pregunta que surgió era… “¿Por qué?” ¿Por qué tanto odio y capacidad de daño y destrucción a personas inocentes? Simple y contundente “¿Por qué?”

La búsqueda de la respuesta la sepultaron los intereses. De todos lados. Las visiones ideológicas, todas, negaron la posibilidad de hacer un Stop y escuchar por qué surgía, como en otros momentos de la historia, la violencia terrorista. Por qué las visiones fundamentalistas se volvían refugio para muchos jóvenes. Por qué hoy, jóvenes hijos de migrantes que fueron a los países centrales en búsqueda de futuro, se refugian o en la violencia de las maras o en las utopías terroristas de los fundamentalismos.

La consigna “Je suis Charlie” me parece por lo menos etnocéntrica, propia del nivel de conciencia de grandes sectores sociales que miran con aires de superioridad a aquellos que consideran casi sub humanos por seguir sosteniendo convicciones religiosas o valores que los ligan con tradiciones antiguas.

Brother David nos propone 3 pasos:

– Hacer frente a la decadencia de nuestra sociedad
– Reconocerla
– Comprometernos a restaurar entre nosotros los valores humanos esenciales que nos permitan convivir en una sociedad “donde todos quepan”.

No se trata de incluir en la sociedad actual, que deja a cientos de millones fuera y está dejando fuera también la posibilidad de un planeta sostenible. Si no partimos de reconocer las grandes grietas que nos atraviesan, no podremos dar nuevos pasos hacia delante, y seguiremos ofreciendo “perdones” con aires de superioridad.

Que la condición de víctimas de la violencia que estos episodios nos han ofrecido, nos permita mirar a los otros, que son hace tanto tiempo objeto de violencias profundamente ofensivas. Sabemos bien que nunca el camino de la violencia es constructivo. Aunque hoy sea necesario enfrentarla con la fuerza de la ley en una sociedad organizada, no volvamos a enterrar con consignas interesadas, las preguntas que nos esperan desde Septiembre 11.

Patricio Grehan
Enero de 2015

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