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Liced Gómez Janko, inmigrante


Liced Gómez Janko tiene 34 años y emigró de Bolivia a la Argentina buscando oportunidades laborales. Hoy trabaja en la empresa Arbusta, brindando servicios digitales.


Mi nombre es Liced, y soy de nacionalidad boliviana. Pasé mi infancia y juventud en Bolivia, fui al colegio, hice la universidad con apoyo de mis padres. Trabajaba y estudiaba a la vez, y lo poco que ganaba era para los gastos diarios. Tenía muchos sueños y ganas de progresar, de ayudar a mi familia económicamente. Sin embargo, no pude terminar mi carrera por cosas de la vida. Y finalmente hice mi familia en la Argentina: soy mamá de un niño de 6 años y una nena de 4.

Hace ocho años vine a este país a probar suerte. Busqué trabajo en relación de dependencia con los conocimientos que obtuve de la Universidad, pero no pude conseguir nada. Durante mi búsqueda de trabajo formal pasé por tres entrevistas laborales, en las cuales dos me rechazaron. Nunca pregunté por qué, pero me imaginaba muchas cosas… Me hicieron preguntas sobre mi familia, hijos, posibles embarazos futuros y todo eso me llevó a una frustración, pero seguí.

Ingresé en una fábrica de pastas. El dueño era una persona joven de unos 38 años o menos, parecía un hombre alegre. Estaba muy contenta, pero apenas ingresé me topé con dos personas, entre ellas el dueño, que no paraban de decirme “ahí viene la bolita”, burlándose de mi forma de hablar y de vestir. Y bueno, tenía trabajo y tuve que acostumbrarme, pero era frustrante. Había días que no quería volver, pero igual iba. Pasaron semanas y no pude aguantar más, y un día le contesté: “Qué bolita, ese término ya pasó a la historia”. Y se molestó y no me respondió nada más, y claro, me castigó… al día siguiente, creo que era sábado, en pleno invierno, me hizo ir bien temprano tipo 6 am, y ellos aparecieron como dos horas después, y repitiendo: “Para vos bien temprano, para mí no, como debe ser”.

Ingresé en una fábrica de pastas. Estaba muy contenta, pero apenas ingresé me topé con dos personas, entre ellas el dueño, que no paraban de decirme “ahí viene la bolita”, burlándose de mi forma de hablar y de vestir.

En ese transcurso de la espera, justo había junto a la fábrica una remisería, y la dueña me ofreció un café con mate, mi primer mate raro… y me empezó a preguntar qué cómo trabajaba ahí con esa persona que era un maleducado, que no les pagaba a sus empleados y que los trataba mal. A las dos semanas terminé renunciando, y hasta ya no quise ir a cobrar lo que me debía, nunca más volví.
Esas cosas te marcan y te quedan grabadas. Después aprendes a vivir con eso porque no eres la única a la que le pasan. Cuando fui conociendo más gente de mi nacionalidad, ya ellos estaban acostumbrados a escuchar ese término y lo tomaban como normal. Hasta bromeas con eso, pero igual no deja de dolerte.

Vengo de una cultura hermosa, de gente muy hospitalaria y trabajadora. Bolivia es un país multicultural: cada región tiene pueblos originarios con tradiciones, fiestas, creencias, músicas propias. Tenemos grupos musicales mundialmente reconocidos, como los Kjarkas, de folclore, o Azul Azul, una banda de rock. Tenemos unos lugares hermosos, como el Salar de Uyuni en Potosí, el Lago Titicaca en Oruro, y tantos más.

Desde que llegué, muchas veces me sentí discriminada por extranjera. A veces los nativos pueden ser crueles con los que vienen de afuera, pasa hasta en los mejores lugares.

Quisiera contar lo que le pasó a mi hermana hace 14 años en un hospital conocido. Ella estaba embarazada, y cuando llegó la hora del parto con los dolores, ella en la camilla sufriendo con el dolor gritaba, y me contó que escuchó que alguien de alrededor le decía en voz alta “Cállese señora, cállese, no grite, así gritaba cuando se acostaba con su marido, aprenda, ahora aprenda”. Ella no reconoce quién fue, tampoco supo qué decir, pero es una de las injusticias más crueles que se puede vivir. Como madre, pienso que a nadie se le debe tratar así, por más que sea de otra nacionalidad, todos tenemos derechos a tener un parto digno.

Vengo de una cultura hermosa, de gente muy hospitalaria y trabajadora. Bolivia es un país multicultural: cada región tiene pueblos originarios con tradiciones, fiestas, creencias y músicas propias.

Otro caso parecido fue de mi hermana más chica, hace dos meses se fue por emergencia a ese mismo hospital, me contó que nadie sabía darle información de lo que le pasaba, nadie se acercó a darle un vaso de agua, que la tuvieron sentada en una silla toda la noche. Ella ingresó supuestamente en observación por covid-19, estuvo sentada 12 horas o más en una silla, no le ofrecieron una cama. Yo no sé cómo era el protocolo, pero estoy segura que por lo menos en una cama ella tenía que haber esperado el supuesto resultado de observación por el que fue ingresada. Si se pudiera hacer una encuesta en todo este barrio de emergencia, todos podrían decir que sufrieron de discriminación. Lo contarían, pero nunca fueron capaces de hacer reclamo, en ese hospital o en otro lugar público, quizá por miedo.

Situaciones de este tipo te hacen reflexionar sobre muchas injusticias que sufrimos los pobres, que por necesidad se sale de un país en busca de mejorar nuestra situación económica, para llegar a otro y que te sientas extraño, atada de manos, porque al primer reclamo te apuntan con el dedo, te juzgan, te dicen: “Extranjero, no tienes derecho a reclamar porque no eres de este país”.

Yo al fin conseguí un trabajo en una empresa, donde me tratan muy bien y aprendo mucho, y estoy muy agradecida. Pero me apena que tantos otros no tengan la misma suerte.


Reflexiones:

  1. REPLY
    Flor dice:

    Buenisimo poder visibilizar esta problematica.El prejuicio nunca es inconsciente es otra forma de miedo.

  2. REPLY
    Noelia dice:

    Gracias Liced por abrir tu corazón y compartir tus vivencias.
    Me llevo cómo reflexión y también quiero pedirte disculpas por esta sociedad que muchas veces siente que por miedo al rechazo tiene que ofender, discriminar o minimizar al prójimo. En un tiempo atrás fui de esas personas en las que por defenderse y no verse expuesta o por enojo me aprovechaba de las personas y relucía sus defectos, que todos/as tenemos, o me burlaba… Hoy entiendo y sé que todas las personas somos eso, personas y que podemos convivir en un mismo espacio y tenemos el derecho de tener las mismas condiciones y oportunidades y sobre todo el derecho a vivir.
    Con respecto a lo que contás de tu hermana a la hora de parir, eso se llama violencia obstétrica, cada vez hay más casos que surgen de muchas que vamos a dar a luz y sufrimos algún tipo de maltrato sin importar que seas o no Argentina, a muchas nos pasa o nos pasó.

  3. REPLY
    Analía dice:

    Buen día! después de éstas líneas, la primera sensación que pasa por mi cuerpo es abrazar a Liced, y pedirte perdón por esta humanidad que somos, creo que no es una cuestión de razas sino de tener la bendición, la suerte o en lo que crea cada uno, de encontrarnos con un humano amable, soy Argentina y también viví situaciones de hospital con mi Padre, recuerdo maltrato, a partir, de aquellas experiencias que dejan marca, aprendí a no generalizar, a decirme No son todos iguales, hay buena gente, sino miremos está pagina de vivir Agradecidos, que nos hace tan lindo y por lo menos, ella puede contarnos su dolor, que entiendo no se soluciona, solo con esto, pero alguien debe empezar a contar, que tenga un buen día!

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