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Peligro de incendio

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Ana María Díaz
“No faltemos a la cita de producir chispas, porque cada una de ellas encierra peligro de incendio”. Cuando nos sentirnos vencidos por el desaliento, es bueno recordar que el solo esfuerzo ya es en sí mismo una victoria.


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Hay momentos -como el actual- en los que no solo la causa del bien no parece avanzar, sino al revés, en que el abuso, la corrupción, la avaricia, la violencia, las traiciones y la oscuridad parecen dominar muchos ámbitos de la vida social; momentos en que abundan los que desertan, abandonan las banderas, se resguardan y acomodan.

Nada hay más duro que sentir que nuestras esperanzas se debilitan, que no percibir un camino claro por el que apostar, ni líderes capaces de conducirnos, o guías espirituales creíbles y sabios. Da la impresión que nos vamos quedando solos, inermes, desmoralizados.

En momentos así, además de todo lo que hay que hacer con otros, orgánicamente, importa no perder la lucha íntima contra el desencanto. Para ello, proponemos recurrir a la sabiduría más básica para enfrentar períodos difíciles; aferrarse a aquello a lo que no se puede renunciar a riesgo de pasar a engrosar la fila de los tibios desgastados por la desilusión, de los sarcásticos agriados por el resentimiento, o de los exasperados dominados por la ira.

Y para esto nada mejor que repasar las lecciones que nos legaron esos hombres que en el pasado reciente lucharon fielmente en causas que, en su tiempo, a muchos les debieron parecer perdidas de antemano.

Mantener la frescura del empeño

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Mahatma Gandhi

En los últimos tiempos nos hemos ido dando cuenta de que el éxito nunca está asegurado en ningún empeño humano – el éxito entendido como el logro total de las metas que nos proponemos. Por este motivo han surgido voces que sugieren cambiar el modo de entender el éxito. En lugar de apostar por el logro de los objetivos, se aconseja apostar por hacer nuestro mejor esfuerzo, con total empeño, sin desalentarse por las dificultades, manteniendo una larga fidelidad a los sueños que animan. Esto lo sabía muy bien Gandhi, quien nos dijo: “El esfuerzo total es una victoria completa”.

Hay que empeñarse en mantener la frescura de nuestros esfuerzos para que la pátina de los fracasos y desengaños no llegue a minar nuestros logros de victoria completa. Simultáneamente, hay que tener lucidez sobre la modestia de nuestro aporte, tal como el mismo Gandhi agregó: “Hagas lo que hagas en esta vida será insignificante, pero es muy importante que lo hagas, porque nadie más lo hará”.

Seguir la senda de los “bienes” humanos

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Martin Luther King

El bien de nuestra humanidad en verdad se traduce en unos cuantos “bienes” que nos construyen, nos renuevan y nos hacen felices. En tiempos difíciles se hace más necesario que nunca vivir siguiendo la senda de esos bienes, que después de todo no son tantos. Se trata de hacer espacio cotidianamente en nuestra vida a la verdad, el amor, la justicia, la libertad, la sabiduría, la bondad y la belleza, como la senda que nos lleva a tocar el bien personal y el bien de la humanidad. No hay que distraerse en este camino. Lo sabía muy bien Martin Luther King, quien nos dijo: “Siempre es el momento apropiado para hacer lo correcto”.

Educarse en la paciencia

El conflicto entre la urgencia de nuestros sueños u objetivos y el temor a que la espera nos haga olvidarlos, se resuelve con esa notable sabiduría que es la paciencia, que no es otra cosa que ser capaces de administrar la urgencia con habilidades psico-ético- espirituales. Entre otras habilidades, la capacidad de tolerar la frustración, de asimilar los fracasos, de tener fortaleza ante las dificultades, de recuperarse en las derrotas, de perdonar y perdonarse, de tener lucidez para respetar los procesos y sensibilidad para reconocer las señales que nos muestran la necesidad de redefinir nuestros objetivos o estrategias, o de cambiar el modo de ver y actuar.

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Nelson Mandela

A medida que transcurre el tiempo nos sigue inspirando la vida de Nelson Mandela, que pasó treinta años encarcelado, tiempo que aprovechó para afinar las habilidades de la espera, como él mismo nos señaló: “La prisión es una tremenda educación en la paciencia y la perseverancia.” Toda demora en los sueños o las metas es un tiempo para desplegar la sabiduría de la paciencia y sus habilidades asociadas.

El poeta griego Alekos Panagoulis (1939 -1976) nos recordó: “Toda chispa es promesa de fuego. Hay millones de chispas. Alguna de ellas encenderá el fuego.” Escribió esto para advertirnos que hay motivos para tener esperanza, porque siempre hay semillas que pueden hacer fructificar los sueños. No faltemos a la cita de producir chispas, porque cada una de ellas encierra peligro de incendio.

Ana María Díaz

 

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