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El asombro nuestro de cada día

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La periodista y escritora Fabiana Fondevila nos ofrece sus reflexiones acerca del asombro ante el misterio de la vida. Aún despertado por las cosas cotidianas, el asombro señala profundidades insondables. “Posiblemente, ser testigos de la fuerza de la vida, y asombrarnos ante el misterio que la anima, sea nuestra tarea más importante”.


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Una paloma construye su nido en la rama más alta del sauce frente a mi casa. Sube a cada rato, portando ramitas: largas, cortas, rectas o curvadas; hace un rato, un gajo con un montón de sub-ramas le dio un trabajo inmenso. No alcanzo a ver el nido porque lo tapa el ramaje, pero intuyo el laborioso proceso: ese ir urdiendo de a uno los materiales rescatados del suelo hasta convertirlos en trama, y, poco a poco, en sostén para la vida.

Podría mirarla ir y venir todo el día. No porque haga acrobacias, ni porque sea un espectáculo llamativo: ni las palomas ni sus nidos hacen alarde del color ni de un particular encanto. Y sin embargo, hay algo en ese ir y venir que me llama poderosamente. ¿Qué mueve a esa paloma a ir en busca de esas ramas, qué la impulsa a trabajar incansablemente, día tras día, semana tras semana, hasta engrosar ese refugio y hacerlo merecedor de lo que viene?

Sería fácil hablar de instinto, de imperativo biológico, de memoria evolutiva de la especie. Pero nada de eso le habla a aquella parte mía que mira embelesada, vibrando en una extraña sintonía. Yo también supe armar un nido para esperar a mis pichones, pienso. Yo también elegí cuidadosamente el material de construcción, lo ubiqué bajo una rama protectora, esperé el momento propicio. En ese hacer impelido por fuerzas misteriosas –poco importa, aquí, el grado de conciencia, la intrincada motivación, el pensamiento-, me veo ahí, con la paloma, subiendo y bajando a pico lleno, abocada por completo a esa tarea, la única que importa.

Me veo ahí, como me veo también en el sauce, que por remediar una peligrosa inclinación hacia un costado viene sacando, desde hace algún tiempo, un manojo de ramas del lado opuesto, en lo bajo del tronco, en un intento de contrapeso tan heroico como inútil. ¿Cuántas veces echamos ramas valerosas en la dirección contraria de nuestras flaquezas? ¿Y si no alcanzan, y si no llegan a cumplir con su propósito, vale menos el intento? Me resulta imposible pasar al lado de esas ramas y no pensar en una forma palpable de la inteligencia, en una añoranza de vida, en un propósito. Y conmoverme, también, con lo insuficiente de ese afán. De hecho, esa obstinación por evitar lo inevitable me refleja –nos refleja- más que ninguna otra cosa.

Quizás sea ingenuo este verme en la rama, el árbol, la paloma. Si lo es, digo con (Richard) Buckminster Fuller, inventor y visionario estadounidense: “Anímate a ser ingenuo!”. Me lo digo a mí misma, cuando me oigo dudar de estas impresiones, porque sé que provienen de un cántaro profundo. Que posiblemente, ser testigos de la fuerza de la vida (aun cuando no alcanza), y asombrarnos ante el misterio que la anima, sea nuestra tarea más importante. Que quizás gozar de ese lazo invisible que une pico con rama con el corazón del que mira, sea una manera de inclinar la cabeza en reverencia, de pertenecer al gran concierto, de sabernos un instrumento más de esa orquesta fallida que hace música siempre, como sea, de cualquier modo.

Recuerdo a Mary Oliver, la gran poeta, que pregunta, en su poema Mensajera:

“¿Ya no soy joven, y aun
ni medianamente perfecta?
Déjame concentrarme en lo que cuenta
que es mi trabajo,
que es, más que nada,
quedarme quieta y aprender a
sentir el asombro.”

Y me quedo quieta, y miro al árbol torcido, a la paloma en su enésimo viaje, y sonrío por el misterio, por el esfuerzo, por la gracia.

Fabiana Fondevila


  • responder INTERESANTE Y ALECCIONADORA LECCIÒN QUE NOS OFRECE ESTE RELATO Y MUY CIERTO. ,

    INTERESANTE RELATO Y POR CIERTO MUY ALECCIONADOR.
    LO QUE COMENTA FABIANA , AL DESCRIBIR PASO A PASO LO QUE HACEN LAS PALOMITAS .
    NOS DEMUESTRA UNA VEZ MAS QUE LOS ANIMALES ACTÙAN CON MUCHO AMOR Y CARIÑO MUCHA VECES Y NOS DAN MUCHA LECCIÒN DE VIDAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!! A TODOSSSSSS LOS SERES HUMANOS.

    • responder Adriana Guevara ,

      ¡¡¡Gracias!!! Una inyección de paz y gratitud

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