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Un buen equilibrio

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Compartimos un diálogo cristiano-budista que nos llama a la reflexión. En un mundo en que cada día mueren de hambre 50.000 personas… ¿no podemos hacer nada? ¿Podemos hacer algo? ¿El ser conscientes de esta realidad, quizás gracias a alguna práctica espiritual, nos debe llevar a la acción?


Este intercambio entre el hermano David Steindl-Rast y Eido Shimano Roshi fue parte de los diálogos entre cristianismo y budismo que se realizaron en el Instituto Naropa en Boulder, Colorado, entre 1981 y 1985.

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El hermano David Steindl-Rast junto a Eido Shimano Roshi (2004)

Hno. David: Roshi, ¿hay algún aspecto en particular de la práctica del zazen que nos ayude a enfrentar este mundo en el que vivimos, este mundo que no solo se encuentra en un estado de crisis –hemos atravesado muchos miles de crisis en nuestra historia– sino que está de hecho al borde de la autoaniquilación? ¿Qué se puede obtener por medio del zazen que ayude a las personas a abordar esta situación de una forma efectiva?

Eido Roshi: Hablando francamente, muy pocas personas están en condiciones de hacer algo. Algunas personas pueden querer intentarlo, pero luego la situación no les permite actuar. Todos tenemos que tener fe en que, cuando hacemos alguna práctica espiritual, aunque podamos estar sentados en soledad en lo alto de una montaña, estamos irradiando una especie de vibración espiritual. No lo estoy diciendo con una actitud arrogante, pero para nosotros es importante confiar en que si una persona se sienta a meditar, todo el universo entra en un estado de conciencia superior.

Hno. David: Sí, también creemos firmemente en ello en nuestra tradición; usualmente se conoce como “orar por el mundo”, o “sufrir por el mundo”. Pero dado que te conozco personalmente, pienso que estarás de acuerdo en que hay algo más que podemos hacer. Recuerdo, por ejemplo, que participamos juntos en una de las primeras protestas contra la guerra de Vietnam, en 1965. La poca influencia que teníamos como monjes, tú budista y yo cristiano, la ejercimos aún entonces. Por supuesto, puede ser un problema que uno sea solamente activista y esté tan ocupado que no tenga tiempo para dedicarle a la contemplación. Pero me parece que hay personas que están tan entregados a sus prácticas espirituales que quizá dejan pasar la oportunidad de dar respuestas productivas a las crisis de la actualidad.

meditacion

EidoRoshi: Bueno, creo que necesitamos diferentes clases de personas: algunos necesitan meditar, algunos necesitan actuar. Esto hace a un buen equilibrio.

Hno. David: ¿Y qué hay de aquellos que a veces meditan y a veces actúan?

Eido Roshi: Ese es otro buen equilibrio.

Hno. David: Entonces estás diciendo que la solución es encontrar el lugar al que pertenecemos.

Eido Roshi: Bueno, en realidad el mundo está bien equilibrado desde su mismo origen. ¿No te parece?

Hno. David: Desde su principio, sí. Pero me preocupa su final…

Eido Roshi: Realmente estoy convencido de que el mundo está bien equilibrado, desde su origen sin principio hasta su final sin fin. Siempre está bien equilibrado.

Hno. David: Sí, verdaderamente yo también lo creo. Eso es lo que nosotros llamamos “confiar en Dios.” Pero hay una forma de comprender esto que es superficial, de modo que se deja de lado algo que también es importante: nuestro sentido de responsabilidad. Aunque el mundo esté bien equilibrado en un cierto nivel, en otro nivel necesitamos estar a la altura de la responsabilidad que significa mantener ese equilibrio. Tenemos la posibilidad de tomar acciones (y también de dejar de tomarlas) que afectan al equilibrio del mundo.

Eido Roshi: Pienso que, meditemos o no, el mundo está bien equilibrado. ¿Recuerdas cuando hace unos años sufrimos una escasez de petróleo y el mundo se conmocionó? Hoy, todo sigue su curso. ¿No es así?

Hno. David: Bueno, eso es simplemente porque estamos en condiciones de pagar más, pero eso puede no siempre ser así…

EidoRoshi: Hermano David, si empiezas a pensar de esa manera tu preocupación no tendrá fin.

Hno. David: Bueno, podemos reflexionar sobre el tema sin preocuparnos. Pero el no pensar sobre ello me parece irresponsable.

Eido Roshi: No, creo que somos responsables de darnos cuenta de que el mundo está bien equilibrado desde su origen sin principio hasta su final sin fin. Esa es nuestra responsabilidad.

Si somos parte de una familia en la que está sucediendo algo terriblemente injusto, tenemos que hacer algo al respecto; de lo contrario, no estamos a la altura de nuestras prácticas espirituales.
Hno. David: Sí, así lo creo… pero también me doy cuenta de que, porque estamos gastando más dinero para comprar petróleo y gasolina, los agricultores en el Tercer Mundo que no pueden afrontar un gasto semejante mueren a millares. En el mundo, cada día mueren de hambre 50.000 personas. Es un número trágicamente grande, especialmente cuando consideramos que esas personas mueren porque hemos canalizado fondos y recursos de una manera desequilibrada en términos de la totalidad de la familia humana. Todos los que pertenecen al pequeño porcentaje que usa la mayor parte de los recursos del mundo tienen una cierta responsabilidad. No creo que debamos preocuparnos, pero creo que deberíamos sentirnos profundamente perturbados. Si somos parte de una familia en la que está sucediendo algo terriblemente injusto, tenemos que hacer algo al respecto; de lo contrario, no estamos a la altura de nuestras prácticas espirituales.

Eido Roshi: Siento lo mismo, y a la vez me siento impotente. No importa cuánto piense al respecto y cuánto haga, yo solo no puedo hacer nada por esas 50.000 personas. Y supongamos que no murieran 50.000 personas por día: habría otro tipo de problemas de población. Estoy diciendo, esencialmente, que soy muy consciente del problema, pero que es más importante ser consciente de la naturaleza del universo, para que podamos aceptar (como a menudo decía Walter Cronkite) que “así son las cosas”.

Hno. David: Pero a menudo veo que existe una manera negligente de confiar en el poder de Dios, una imprudente suposición de que Dios va a hacer que todo salga bien, porque Dios “sabe cómo hacer las cosas mejor que nadie”.

Eido Roshi: ¿Tú crees que hay algo que pueda hacerse para encontrar una solución?

Hno. David: Si, así lo creo. Pero qué hacer es la gran pregunta. Yo diría que la respuesta es: haz aquello que es hora de hacerse. Para algunos puede ser muy poco. Pero si realmente confiamos en el equilibrio del mundo de principio a fin, y a la vez somos conscientes de nuestra responsabilidad, haremos lo poco que podamos hacer, y esa será nuestra contribución. Nada más se nos pide.

Eido Roshi: ¿Pero no crees que la práctica contemplativa es una de esas acciones?

Hno. David: Sí. Y en casos excepcionales puede ser lo único que se nos pide. Pero creo que la práctica contemplativa usualmente hace darnos cuenta de otras acciones que también se requieren de nuestra parte.

Eido Roshi: Sabes, Hermano David, te conozco desde hace tantos años, y eres tan romántico… Ya sea frente al público o solo entre nosotros, nuestra conversación ha sido igual los últimos veinte años. No soy pesimista. Creo que soy realista. Quizás también tú eres realista, pero con una tendencia al romanticismo.

Hno. David: Bueno, ¿no crees que debe haber una forma de que un realista que tiende al romanticismo haga lo que se debe hacer en el mundo de hoy? ¿Qué dirías que es?

Eido Roshi: Bueno, en lo que a mi respecta estoy kármicamente comprometido con la práctica intensa de meditación zazen. Puedo prescindir de consultar a otros, no hacer llamadas telefónicas, no escribir cartas: simplemente me callo la boca y me siento a meditar. Eso es lo que he estado haciendo, y gracias a eso llegué a una conversión espiritual, y me di cuenta del hecho de que no necesito preocuparme, porque el mundo está bien equilibrado desde un principio. Y es por eso que puedo hablar contigo y con otras personas inteligentes con gran confianza. Quizás tu tengas actitudes diferentes, o formas de pensar o actuar o respuestas diferentes, pero ciertamente la mía es una manera de actuar. Puede parecer inactiva, pero el zazen es algo muy activo.

Hno. David: Y yo te conozco lo suficiente como para respetar el hecho de que esa sea tu contribución. Pero no es la única. Para otros puede haber otras formas de contribuir.

Eido Roshi: Ah, sí. Si todas las personas en esta ciudad estuvieran practicando zazen intensivamente eso podría ser un problema. Los aviones no volarían, los negocios estarían cerrados, y así sucesivamente. Eso es exactamente lo que quiero decir: el mundo está bien equilibrado.

Reproducido con el permiso de Speaking of Silence: Christians and Buddhists in Dialogue © 2005 por Ediciones Vajradhatu (Segunda edición).

 

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