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Dorothy Day y Thomas Merton, íconos de nuestro tiempo

En su discurso en el Congreso de los Estados Unidos, el Papa Francisco destacó como referentes a cuatro figuras: Abraham Lincoln, Martin Luther King, Dorothy Day y Thomas Merton. ¿Quiénes fueron estos dos últimos? Ambos amigos del hermano David, queremos rescatarlos aquí como modelos de los dos polos entre los que se mueve toda vida humana: la acción y la contemplación.

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Abadía de Getsemaní (Kentucky, Estados Unidos), donde vivió Thomas Merton

En su discurso dirigido a los representantes del Congreso de los Estados Unidos, el pasado 24 de septiembre, el Papa Francisco se refirió a cuatro hijos ilustres de esas tierras. Dos de ellos son ampliamente conocidos: Abraham Lincoln y Martin Luther King, jr. Los otros dos nombres, Dorothy Day y Thomas Merton, despertaron la curiosidad de muchos. (De hecho, ese día se registraron más de 100.000 búsquedas en Google bajo las palabras “Dorothy Day”, solo en los Estados Unidos).

¿Quiénes fueron Dorothy Day y Thomas Merton? Ambos amigos personales del hermano David Steindl-Rast, queremos rescatar sus figuras aquí porque juntos representan esas dos variables entre las que se mueve toda vida humana: la acción y la contemplación.

Dorothy Day

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Dorothy Day

Dorothy Day (1897-1980) nació en New York en el seno de una familia protestante. Recibida de periodista, siempre comulgó con el socialismo, trabajando para medios de izquierda. Fue una destacada luchadora por los derechos de la mujer, lo que en ocasiones la llevó a la cárcel. Forzada por un amante, se practicó un aborto, pero ante un nuevo embarazo decide esta vez dar a luz a su hija y bautizarla, lo que comienza a gestar un cambio en su vida.

Convertida al catolicismo, no abandonó sus ideales de luchar por una sociedad más justa. Fue una auténtica activista social que llevó hasta sus últimas consecuencias el compromiso con los pobres y excluidos. Durante la Gran Depresión, fundó junto con Peter Maurin el Movimiento de los Trabajadores Católicos (1933), que ofrecía casas de acogida y oportunidades de trabajo. El Movimiento cuenta actualmente con más de 200 comunidades presentes en los Estados Unidos, así como en varios países de Europa y Oceanía.

Dorothy Day experimentó en carne propia aquello que la Madre Teresa destaca como la mayor pobreza del mundo moderno: la pobreza de la soledad. Tituló a su autobiografía The Long Loneliness (“La larga soledad”), en la que destaca que la respuesta a la soledad es el amor y la compasión: “Vivir juntos, trabajar juntos, poseer juntos, amar a Dios y amar a nuestros hermanos, y vivir cerca de ellos en comunidad… Todos hemos conocido una larga soledad, y todos hemos aprendido que la única solución es el amor, y que el amor llega con una comunidad”.

Thomas Merton

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Thomas Merton

Thomas Merton (1915-1968), monje trapense, fue pionero del diálogo interreligioso, quien intercambió ideas con figuras espirituales de Oriente como el Dalai Lama, D.T. Suzuki y Thich Nhat Hanh. Sus escritos sobre budismo y taoísmo han contribuído al conocimiento del pensamiento oriental en Occidente.

Sus años de joven estudiante en las universidades de Cambridge y Columbia estuvieron marcados por los excesos. Sin embargo, la lectura lo llevó graudalmente a interesarse por las cosas del espíritu. Convertido al catolicismo, ingresó a la abadía de Getsemaní (Kentucky), donde combinó la vida monástica con su vocación de escritor, siendo autor de más de 70 libros.

Sus obras tratan tanto temas de espiritualidad como problemáticas sociales de la época, siendo crítico de la guerra y la proliferación de armas nucleares. En palabras del papa Francisco, “Merton fue sobre todo un hombre de oración (…) Fue también un hombre de diálogo, un promotor de la paz entre pueblos y religiones”.

Acción y contemplación

Si bien Dorothy Day vivió como laica y Thomas Merton abrazó la vida monástica, ambos conjugaron en sus vidas la doble dimensión humana de la acción y la contemplación.

“El gran desafío de nuestro tiempo es llevar a cabo una revolución del corazón; revolución que debe comenzar en cada uno de nosotros” ~Dorothy Day
Todo ser humano tiene su dimensión contemplativa. Cuando, en medio de nuestras tareas cotidianas y de la rutina diaria, nos detenemos por un momento para tomar conciencia y preguntarnos (quizás sin habérnoslo propuesto), “¿por qué hago esto?” “¿qué sentido tiene mi vida?”, es entonces cuando nuestro lado contemplativo aflora. “Contemplar” literalmente significa alinear nuestra vida con la búsqueda de sentido. El monje hace de ello su oficio, y en cada momento del día está atento a la Realidad última. Quienes honramos con nuestra vida el camino de la acción, contemplar nos permite hacer esa acción con conciencia y sentido.

Ambas dimensiones se dan juntas. La acción sin contemplación sería puro activismo, el hacer por hacer, sin un sentido. La contemplación sin acción sería una evasión, sería ese “opio de los pueblos” propio de quien se desentiende de las necesidades del mundo.

En Dorothy Day, la contemplación se tradujo en el sentir esa “larga soledad”, que la llevó a entregarse al servicio de los más necesitados. En Merton, la contemplación lo llevó a predicar la paz y el diálogo entre las diversas culturas y religiones.

¿Cómo podemos darle un lugar a nuestra dimensión contemplativa, aún en medio de nuestras ocupaciones? El secreto está en detenernos: hacer un alto en el camino, y dejar de darlo todo por descontado, para mirar nuestra vida y todo lo que nos rodea con ojos de sorpresa. Esta mirada nueva y fresca puede tener un gran impacto en nuestras acciones: nos permitirá cambiar de rumbo, comenzar algo nuevo, tomar decisiones, implementar medidas allí donde se necesiten…

En síntesis, se trata de mirar la vida con los ojos de gratitud, que es la ventana abierta al Misterio. Dice el hermano David: “Hasta el día de hoy, al recordar a aquellos gigantes espirituales que he tenido el privilegio de conocer (la Madre Teresa, Thomas Merton, Dorothy Day, su santidad el Dalai Lama), puedo todavía sentir la energía vital que irradiaban. ¿Cómo consiguieron esa energía? (…) Lo que pude observar es que esas personas eran todas profundamente agradecidas; ése era su secreto”.


  • responder muy buena nota y un acto de justicia para ambos, dorothy un ejemplo de accion y merton un ejemplo de pensamiento contemporaneo ,

    Muy buena nota excelente semblanza de ambos

    • responder Monica Soto ,

      Vi la película basada en la vida de Dorothy Day. Que agallas!! No solo crió a su hija sola sino entregandose a los más humildes.

      • responder jorge romero ,

        un libro de Merton que a mi me nutrió en mi adolescencia”Semillas de Contemplación” Para abrir todas las noches en cualquier página y reflexionar.

        • responder Blaca beatriz iribarren ,

          Que interesante y alentador leer este articulo.desconocia a estas 2 personas y ahora me enriquece saber de sus vidas..gracias por compartir.

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