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El árbol de las prácticas contemplativas

¿Qué prácticas podemos ejercitar en estos días de cuarentena? Ante un amplio abanico de posibilidades, dos criterios para una elección correcta.


El Centro para la Mente Contemplativa en la Sociedad (The Center for Contemplative Mind in Society), creó este árbol de las prácticas contemplativas. Las dos raíces (comunión/conexión y consciencia) reflejan las dos intenciones que están en la base de las prácticas contemplativas.
Las ramas representan diferentes grupos de prácticas. Por ejemplo:
Prácticas de quietud que se centran en aquietar la mente y el cuerpo con el fin de desarrollar la calma y la concentración

Prácticas generativas que pueden tomar formas diferentes, pero que comparten el objetivo común de generar pensamientos y sentimientos tales como devoción o compasión. La clasificación es orientativa, no pretende ser exhaustiva.

Las prácticas contemplativas cultivan la indagación. A veces se centran en la concentración y la experiencia directa con el objeto simple, a veces sobre ideas o procesos más complejos. Incorporadas a la vida cotidiana, actúan como un recordatorio para encontrarnos con lo esencial o más significativo en nuestras vidas. En medio del frenesí cotidiano y en estos tiempos de incertidumbre, estas prácticas nos acercan a una actitud más transformadora.

En estos tiempos de incertidumbre, estas prácticas nos acercan a una actitud más transformadora.

Cada uno está invitado a recorrer y valorar su propio camino. No hay receta única. Para algunas personas serán las prácticas físicas activas, como el yoga o el tai chi. Para otras serán las prácticas de quietud y silencio. Otros lo vivirán a través de rituales enraizados en alguna tradición religiosa. Algunos en soledad, otros siendo parte de grupos o comunidades.

¿Cómo sé cuál es la práctica conveniente para mí? Puedo dejarme llevar por dos criterios de discernimiento complementarios, ambos tienen que estar presentes para saber que “éste es mi camino”:

La calma interior. La práctica que elijo genera en mi una serenidad que perdura.

El servicio a otros, más allá de mi círculo de pertenencia. No se trata de amar solo a mi familia y amigos y los que son como yo (nivel de consciencia etnocéntrico), sino que mi servicio llegue a otros más allá de mi pequeño mundo cotidiano.

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