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¿Cómo aceptar el suicidio?

Ofrecemos nuestras reflexiones ante la partida del talentoso y querido actor Robin Williams. Su esposa Susan Schneider dijo a la prensa: “Al recordarlo, espero que el mundo no se fije tanto en su muerte como en los innumerables momentos de felicidad y risas que Robin brindó a millones de personas”. ¿Cómo aceptar el suicidio de un ser querido? Preguntado sobre el tema, el hermano David ofrece un enfoque que puede ser esclarecedor.


williamsVienen a la memoria el profesor Keating que inculca a sus alumnos el carpe diem, el doctor Patch Adams que cura con una sonrisa, el extraterrestre Mork… como tantos otros personajes entrañables a quienes Robin Williams llevó a escena. Sus representaciones combinando la comedia con el drama fueron quizás un reflejo de su mundo interior: “Mi madre era una enferma del optimismo, y mi padre, un pesimista radical. Así que… depende del momento. Hay días en los que pienso que todo está mal, y otros en los que estoy convencido de que, entre todos, lograremos salir adelante”. Desde su infancia vivió esta tensión entre tristezas y alegrías: querido por sus amigos por su sentido del humor, fue al mismo tiempo víctima del bullying en el colegio y de los maltratos de su padre.

Poco después de que Robin Williams se quitara la vida en su casa de California el pasado 11 de agosto, su esposa Susan Schneider dijo a la prensa: “Al recordarlo, espero que el mundo no se fije tanto en su muerte como en los innumerables momentos de felicidad y risas que Robin brindó a millones de personas”. El hecho de que alguien que hizo reír a millones haya sido víctima de la depresión y haya terminado en el suicidio, nos hace pensar una vez más en el misterio de la persona humana. Puede suceder que la sonrisa y el chiste constante en una persona oculten, consciente o inconscientemente, algún drama interior. Como dijo admirablemente Juan de Dios Peza en su poema “Reír llorando”:

¡Cuántos hay que, cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reír como el actor suicida,
sin encontrar para su mal remedio!

Por eso, hemos de mostrar nuestra reverencia hacia el misterio que cada persona representa. No solo ante quienes aparecen tristes y abatidos, sino también ante quienes contagian alegría hemos de mostrar nuestro respeto, como decía Séneca: “Sé amable con todos, pues toda persona con la que te encuentras está librando alguna batalla interna”.

Y aunque a lo largo de la vida se los haya respetado e incluso amado, hay personas que optan por el suicidio. Es inevitable que en sus seres queridos nazca el sentimiento de culpa, el sentimiento de, precisamente, no haber respetado y amado lo suficiente a quien ya no está. ¿Cómo podemos aceptar el suicidio de un ser querido? Consultado acerca de este tema durante su visita a la Argentina en 2013, el hermano David Steindl-Rast dio una respuesta que puede arrojar algo de luz en ese misterio que representa la decisión de acabar con la propia vida, arista más del misterio que es el corazón humano:

– “¿Cómo podemos aceptar el suicido de un ser querido, cuando esa persona deja una nota diciendo que es por el bien de su familia, de los suyos?”

– Respuesta del Hermano David: “Una señora que conocí se suicidó de una manera similar, y un amigo en común dio una interpretación muy compasiva. Dijo: ‘Judy se dio cuenta de que su vida no podía continuar de esa manera, pero no compendió de qué manera debía poner fin a esa vida’. Así, el suicidio puede ser la forma equivocada de responder ante la convicción de que la vida no debe continuar de la misma manera. Podemos reconocerle a esta persona su convicción… y tenerle compasión porque interpretó erróneamente la forma. Podemos admirar el coraje de saber que debía cambiar su vida, y podemos aprender de la situación cuando sentimos la necesidad de cambiar nuestra propia vida. Y aprender a hacerlo de forma radical, pero que al mismo tiempo sea un sí a la Vida. El suicido no es la forma correcta porque la vida siempre nos ofrece otras oportunidades. Vivir agradecidos nos prepara para descubrir la oportunidad correcta”.

¿Encontramos esta respuesta esclarecedora? ¿Hemos pasado por situaciones similares? ¿Conocemos personas que sufren y que sin embargo muestran un carácter alegre? Esperamos sus comentarios.

 

Reflexiones:

  1. REPLY
    Sebastián dice:

    Cada persona es un mundo de conflictos, miedos, contradicciones y demás índoles que presenta esta vida, todos tenemos defectos y virtudes,por desgracia también debilidades que nos atormentan al enfrentarlas. Todo esto es 100% compresible pues todos estamos con esto a cuestas. En mi caso he pasado todo tipo de situaciones, buenas, malas, alegres, angustiosas yo creo que esta vida por algo es, nosotros no elegimos vivir, por lo tanto tampoco deberíamos morir a voluntad, sino apegarnos a ella ya que es lo único que tenemos tangible, ahora aveces parece no haber salida, pero hay vida, hay oportunidad para enmendar esos errores o situaciones con las cuales no estamos de acuerdo, si no podemos solos busquemos ayuda en quien sea que pueda estar para nosotros, no tenemos a nadie busquemoslo. En esta existencia que tenemos habrá momentos oscuros y momentos brillantes, apeguemonos a lo brillante y aferremonos con amor a nuestros seres queridos y a la belleza que también hay y vale la pena. La vida es para valientes, pero por algo estamos vivos se peude encontrar esa fuerza. Espero que nadie lo tome a mal, es simplemente la opinión de alguien que pudo seguir tras ser paleado por esta vida y estuvo entre la espada y la pared ante un abandono de la misma.

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