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La educación como un proceso de sanación

La tarea más urgente de transformación de la humanidad es la recuperación de la empatía y armonía con la vida. El programa Presencia en Educación aborda esta tarea suprema a través de un método: Detenernos–Mirar–Responder.


¿Qué es el programa Presencia?

El programa Presencia en Educación quiere acompañar a los docentes y las docentes en la gran responsabilidad social que implica la noble tarea de ayudar a nuestros hijos e hijas a alcanzar su máximo potencial, a través de la educación. La palabra “educar” proviene del latín “ex” y “ducere”, y significa poder conseguir lo mejor de cada estudiante. Las neurociencias han demostrado que es a través de la imitación o la resonancia empática con sus educadores, la forma en que los niños y niñas aprenden.

Nuestro programa busca asistir a los educadores en su proceso de transformación para poder expresar lo mejor de sí como seres humanos. Sólo de esta manera podrán transmitir bienestar a sus estudiantes y construir una sociedad mejor, que es el objetivo final de este proyecto.

Diagnóstico

En todo el mundo, la sociedad humana se enfrenta a una de sus crisis más difíciles. Individualmente y como sociedad, hemos perdido nuestra sintonía y armonía con la vida, que es la base del bienestar. Para compensar esta pérdida de satisfacción genuina y duradera, encontramos un remedio, pero no reparamos en que es superficial y de cortísima duración: hemos desarrollado un modelo social y cultural de explotación y uso irracional de la naturaleza. Este modelo resulta ser suicida, ya que depende de la necesidad continua de un crecimiento ilimitado, en un planeta que es limitado.

Nos hemos enfocados principalmente en saber/conocer y en hacer/tener, descuidando, en nuestro propio detrimento, el ser y el pertenecer.

Individualmente, vivimos con la dolorosa sensación de que “nunca es suficiente”, “nunca nos alcanza”. Competimos por bienes y recursos que se distribuyen injustamente entre la población mundial y que se producen a través de una sobreexplotación de los limitados recursos de la Tierra. Por lo tanto, estamos comprometiendo peligrosamente el bienestar general de esta y futuras generaciones. Nos hemos enfocados principalmente en saber/conocer y en hacer/tener, descuidando, en nuestro propio detrimento, el ser y el pertenecer.

La educación como un proceso de sanación

Saber y hacer, ser y pertenecer corresponden exactamente a los cuatro pilares, propuestos por el pionero y famoso Informe Delors de la Unión Europea de 1996. El informe menciona estos cuatro pilares como: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a ser y aprender a vivir juntos. Algunos educadores e instituciones educativas de avanzada han reconocido estos cuatro pilares como esenciales para una educación integral que responda a los desafíos del siglo XXI. Nuestro programa Presencia tiene la intención de apuntalar y reforzar dos de estos cuatro pilares que generalmente están relegados, o incluso olvidados, por una gran parte del sistema educativo: aprender a ser y aprender a vivir juntos.

“Ser humano” es un trabajo en progreso. No es algo que poseemos, sino algo que debemos lograr. Para convertirnos en humanos, necesitamos cultivar y fortalecer las raíces de la Dignidad Humana, que se manifestarán a través de “aprender a ser” y “aprender a vivir juntos”.

Un niño aprende a ser, si es plenamente aceptado en su singularidad u originalidad. Y aprende a vivir juntos si se le brinda un sentido de pertenencia incondicional, primero en su familia y luego en la sociedad. Cuando estas dos condiciones se dan, el niño adquiere espontáneamente su sentido de dignidad y puede convertirse en un ser humano que se respeta a sí mismo. Es esencial que los padres y los educadores proporcionen este marco de significado al niño.

La tarea más urgente de transformación de la humanidad en todo el mundo es la recuperación de la empatía y armonía con la vida.

La tarea más urgente de transformación de la humanidad en todo el mundo es la recuperación de la empatía y armonía con la vida. “Presencia” aborda esta tarea suprema a través de lo que llamamos: Detenernos–Mirar–Responder. Este modelo de tres pasos es un método simple y atractivo, pero con la práctica pronto se convierte en mucho más que eso: se convierte en una forma de estar en sintonía con la vida.

Es realmente posible y fundamental convertir cada escuela en un entorno privilegiado donde la dignidad humana se fomente y así pueda florecer. Lograr esto, es uno de las metas centrales de nuestro programa. Presencia tiene como objetivo hacer que la educación sea más valiosa que la mera instrucción: proporcionar no sólo información, sino oportunidades de transformación. Que el proceso de saber y conocer nos transforme y nos haga mejores seres humanos.

El remedio que proponemos

Detenernos: todo lo demás depende de este primer paso. Ningún avance en el programa Presencia sucederá, si no nos detenemos como punto de partida. El objetivo de ¡Detenernos! (como estamos aquí usando esta palabra) es lograr la quietud interior. Aprender a detenerse y permanecer en silencio es absolutamente necesario para recuperar la sintonía con la vida, escucharla y responderle, momento a momento.

Mirar: anclado en nuestra quietud interior, ahora podemos, como segundo paso, prestar plena atención, con la mente y los sentidos, a lo que nos ofrece la vida, que es la tarea en cuestión que tenemos entre manos. Esto no implica “usar” lo que la vida nos brinda en este momento, sino más bien disfrutarlo. Por lo tanto, todo lo que hagamos, incluso nuestro trabajo, puede transformarse en un alegre baile con la vida. Viendo y mirando lo que la vida nos propone, en sintonía con ella, podremos responder a cada oportunidad que se nos ofrece.

Responder: la acción que fluye de esta forma de mirar, será una respuesta gozosa a la ocasión del momento, en sintonía y armonía con la vida. Será una acción intensa, pero surgirá sin esfuerzo. ¿Por qué? Porque cuando actuamos de esta manera, la fuerza y la energía fluyen a través de nosotros. Cuando los tres pasos se convierten en nuestra parte de nuestra naturaleza (Detenernos–Mirar–Responder) se puede producir tanto la transformación personal como (a través de ella) la transformación de la sociedad.

El programa Presencia quiere caminar con los docentes y las docentes, para que podamos, paso a paso, recobrar plenamente la alegría de la vida y estar despiertos, irradiando bienestar a todos los niños y niñas de las escuelas de este planeta, a sus familias y a la sociedad.

“Presencia” quiere llevar la danza de Detenernos–Mirar–Responder al aula, uno de los lugares más sagrados del mundo. Esta danza nos hará sentir completamente humanos y nuestras sociedades, re-sintonizadas con la vida, florecerán, dándonos a cada uno de nosotros la oportunidad de desarrollarnos en nuestra originalidad y a todos, de regocijarnos en una pertenencia mutua. Este es nuestro sueño.

Puedes visitar la página web del Programa Presencia aquí.

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