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Celebrar la pertenencia

David Steindl-Rast
Nuestro sentido de pertenecer a una misma familia con todos los seres tiene un Fundamento, a quien llamamos Dios, y la gratitud es la respuesta del corazón a esa pertenencia. Tercera y última parte de la entrevista “El camino del corazón”.


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Entrevista de Stephan Bodian al hermano David Steindl-Rast

Para leer la primera parte de la entrevista, haz click aquí.

Para leer la segunda parte, haz click aquí.

–Hermano David, usted ha titulado uno de sus libros “La gratitud, corazón de la plegaria.” Me pregunto qué quiere decir con eso. ¿Cómo es que la gratitud es efectivamente el corazón de la plegaria?

–En el sentido en el que uso aquí la palabra plegaria, no me refiero simplemente a orar, sino que me refiero a la actividad propia de la religión. “Religión” es uno de esos extraños sustantivos que no tienen verbo. No podemos decir “estoy religionando”. Creo que la palabra “orar” es el equivalente que más se aproxima.

En el centro o corazón de la religión hay un sentido de pertenencia. Y en el corazón o centro de la gratitud, en su sentido más profundo –como cuando decimos “gracias” y realmente lo sentimos– hay una expresión de pertenencia. Cuando se dice “gracias”, en realidad se está diciendo “pertenecemos a lo mismo”. Es por eso que a algunas personas les cuesta tanto decir “gracias”, porque no quieren sentirse obligados. Pero en una sociedad sana eso es exactamente lo que queremos: obligaciones mutuas. Todos estamos obligados con todos; nos corresponde estar juntos. Una manera en la que nuestra cultura expresa ese sentido de pertenencia es diciendo “gracias”.

A cada momento podemos ser conscientes del regalo que significa la vida. Si logramos cultivar esta actitud, entonces estamos justamente en el centro, en el corazón de la vida religiosa.
Pero detrás de esa costumbre está la maravilla de la gratitud, que es una actitud hacia la vida que podemos cultivar. A cada momento podemos ser conscientes del regalo que significa la vida. Si logramos cultivar esta actitud, entonces estamos justamente en el centro, en el corazón de la vida religiosa. Y esa es la verdadera oración: una profunda conciencia de nuestra pertenencia ilimitada – al uno mismo, a los demás, al universo, a Dios, a la realidad última. De hecho, la definición de Dios que me parece la más universal y más satisfactoria, es “Aquel a quién pertenecemos.” Dios es el punto de referencia para nuestro más profundo sentido de pertenencia, y la gratitud es la manera de vivir con alegría esa pertenencia. Cada momento puede despertar esa alegría en nosotros.

Esta entrevista apareció por primera vez en el Yoga Journal de mayo/junio 1985.


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