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Enfocarnos en el bien común

Una crisis puede sacar lo mejor del ser humano. Mantenernos focalizados en el bien común durante el brote de coronavirus es la forma de ayudarnos entre todos a salir adelante.


Me acabo de enterar de que la Universidad de Washington, donde estudia mi hijo, canceló todas las clases presenciales y los finales a fin de contener la difusión del coronavirus. Fue la respuesta inmediata de la universidad a un caso confirmado en el campus.

A pesar de que la universidad incurrirá en mayores costos, ya que por ejemplo tienen que limpiar a fondo todo el campus, yo, por mi parte, estoy profundamente agradecida por la rápida acción y por colocar a los estudiantes en primer lugar. Es una de las muchas formas en las cuales me siento cuidada en medio de esta crisis, y uno de los muchos actos de protección que espero para las semanas que avecinan.

¿Por qué esperamos mayor cooperación y compasión frente a una epidemia? Porque, a diferencia de lo que se cree en general, las crisis tienden a sacar lo mejor de las personas. Según un informe que analizaba cómo respondió la gente durante los ataques a las Torres Gemelas del 11 de septiembre, las personas volvían sobre sus pasos para ayudar a otros a escapar, a veces exponiéndose a un riesgo mayor. Otros estudios sobre el comportamiento humano después de desastres naturales revelaron que las personas, aunque no se conozcan, se esfuerzan al máximo para ayudarse.

Mientras que es verdad que algunos desastres llevan a una minoría a aprovecharse de la situación, como por ejemplo aquellos que roban casas cuando sus propietarios se ven forzados a dejarlas, esta no es una respuesta común a pesar de que ocupan muchos titulares en los medios. Por el contrario, cuando enfrentamos un enemigo común, como una epidemia, es más probable que tiremos juntos para beneficio de todos.

Advirtamos cómo muchos jóvenes y personas saludables han adquirido el hábito de lavarse las manos frecuentemente, cubrirse la boca cuando tosen, quedarse en casa cuando están enfermos, o llevar mascarillas cuando están en público. Sin duda, nadie quiere contagiarse, pero al mismo tiempo nadie quiere ser responsable de contagiar a otros.

Es parte de la naturaleza humana mostrarse amable y querer colaborar cuando las demás personas nos necesitan.

De hecho, investigaciones revelan que proteger a los demás es un gran motivador para actuar correctamente. Por ejemplo, se realizó un estudio para determinar qué razones llevan a médicos y enfermeras en un hospital a lavarse las manos. Los investigadores descubrieron que carteles que dicen “el lavado de manos impide que pacientes contraigan enfermedades” son más efectivos que intentar convencerlos con carteles que dicen simplemente “el lavado de manos impide que contraigas enfermedades”. En otras palabras, apelar al sentimiento altruista de los trabajadores de la salud para con los pacientes es más efectivo que apelar a su propio interés.

De hecho, es parte de la naturaleza humana mostrarse amable y querer colaborar cuando las demás personas nos necesitan. Según un estudio reciente, los niños de entre cuatro y cinco años de edad a quienes se les dijo que resistirse a una golosina beneficiaría a otro niño pudieron resistirse más a la propia gratificación que aquellos niños a quienes se les dijo que sus actos solamente los afectarían a ellos mismos. En forma similar, bebés de solo 19 meses de edad se mostraron dispuestos a dar comida a alguien que parecía necesitarla, aunque ellos estuvieran hambrientos.

Por supuesto, no todos actúan en forma altruista en estas situaciones. Entonces, sabiendo qué nos moviliza, ¿cómo podemos aprovecharlo? A continuación, describimos cuatro formas para alentar el altruismo en la pelea contra el virus.

1. Inspirémonos en los héroes

Siempre hay héroes en un desastre, personan que se sacrifican por el bien de los demás. Pensemos en los trabajadores de la salud que están tratando personas infectadas con el virus, poniéndose ellos mismos en riesgo. O los infectados con el virus que se aíslan en forma voluntaria durante semanas para proteger a los demás.

Cuando escuchamos sus historias, sentimos lo que se llama elevación moral, un suave sentimiento interior que nos inspira, que nos genera optimismo y un deseo de actuar en forma altruista. A pesar de que podría existir la tentación de focalizarnos en el miedo y pensar que todo está mal, podemos redirigir nuestra atención hacia aquellos que están haciendo lo correcto, que nos guían a ser mejores ciudadanos.

2. Mantenernos calmos y focalizados

Es fácil derrumbarnos con miedo cuando golpea un desastre. Sin embargo, no ayuda generar pánico sobre la situación, ya que no podemos pensar con claridad cuando estamos en modo de emergencia. Ustedes fueron testigos de esto cuando las personas empezaron a acopiar mascarillas, generando escasez que afecta a otros que realmente las necesitan porque están enfermos y con ellas impedirían que la enfermedad se expandiera al resto de las personas.

¿Qué podemos hacer para estar más tranquilos y tomar decisiones más inteligentes? Un modo es utilizar herramientas que se encuentran a nuestra disposición para mantener la mente fría, como practicar mindfulness que está demostrado que reduce la reactividad emocional y nos ayuda a tomar mejores decisiones. Podemos salir a caminar por el parque o bosque cercano, y dejar que la naturaleza nos calme. O podemos hablar con un amigo, un amigo tranquilo, que nos ayude a reducir la ansiedad.

Por supuesto, tendremos que cambiar las formas habituales de conectarnos socialmente, como cantar en un concierto o ir a una gran fiesta. Pero debemos hacer todo lo que podamos para mantener la calma e irradiarla a los que nos rodean. Después de todo, nuestras emociones tienden a ser contagiosas en los círculos sociales, y debemos esforzarnos por mantener el miedo y el pánico contenidos.

3. Mostrar gratitud

Una de las mejores cosas que podemos hacer es decir “gracias” a los que están trabajando para detener este brote. Como la universidad de mi hijo, no cuesta nada mandar un mensaje de agradecimiento a personas y organizaciones que están actuando correctamente, ya sea una agencia de turismo que ofrece reembolsar viajes cancelados, un vecino que te entrega una mascarilla que le sobra, o infectólogos que brindan información sobre cómo protegernos.

Cuando demostramos gratitud, estamos comunicando a otras personas que sus actos nos importan, y de este modo las alentamos a continuar actuando de ese modo, no solamente con la persona agradecida sino también con los demás. Crear un círculo de altruismo es beneficioso cuando enfrentamos un desafío que afecta a todos, ya que esto alienta la confianza mutua y el deseo de ayudar a otros que están en problemas.

4. Recordar que compartimos la misma humanidad y mostrar compasión

Cuando tenemos miedo, el primer instinto podría ser culpar a otros o sentir prejuicios contra grupos que consideramos responsables. De hecho, en los noticieros ya se vieron personas de ascendencia asiática que viven en los Estados Unidos que sienten que les rehúyen o que son víctimas de ataques racistas, simplemente porque el virus parece haberse originado en China. A pesar que racionalmente sabemos que no se puede culpar a ninguna persona o país por el brote viral, nuestras mentes siguen buscando explicaciones simples.

Ciertas investigaciones sugieren que cuando reconocemos que compartimos una humanidad en común y mostramos compasión, tenemos más posibilidades de tirar para el mismo lado y resolver problemas que podrían ser complejos. Podemos comenzar permitiendo cierta compasión por nosotros mismos. Esto nos ayudará a admitir más fácilmente errores y tomar medidas para corregirlos. Esto es importante, ya que el error humano puede ser costoso cuando hay un brote viral, y es necesario que trabajemos juntos para aprender de nuestros errores.

Por supuesto, todas estas pautas no reemplazan la relevancia de una adecuada higiene. Debemos continuar lavándonos frecuentemente las manos y evitar tocarnos la cara a fin de reducir las posibilidades de infectarnos y de contagiar a los demás. Pero también deberíamos recordar la higiene social, es decir buscar héroes, mantenernos tranquilos, mostrarnos agradecidos y recordar que compartimos con los demás la humanidad. De este modo ayudaremos a convertir al mundo en un lugar más seguro para todos.

Jill Suttie

Reproducido de Greater Good Magazine


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