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Detenernos, mirar, actuar

En la primera de las charlas brindadas en la Patagonia en 2014, el hermano David habla de los tres pasos para lograr una vida agradecida: detenernos, mirar y actuar.


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Estamos en un lugar hermoso. Para mí es como un sueño estar aquí. Durante mucho tiempo quise conocer la Patagonia, que para mí era casi una palabra mágica… Nunca pensé que llegaría a conocerla, y sin embargo aquí estoy. Este es uno de esos momentos en los que uno es naturalmente feliz, naturalmente se llena de alegría. Sin embargo, algo que todos los seres humanos deseamos, lo que realmente queremos, es lograr ser felices todo el tiempo, tener una felicidad permanente, vivir llenos de alegría. Para ello existe un secreto, el cual consiste en ser agradecidos.

¿Qué es la gratitud? La gratitud es lo que nos hace felices. Esto es algo que solemos interpretar a la inversa; pensamos que las personas que tienen toda la felicidad del mundo son agradecidas. Pero es al revés: no es la felicidad lo que nos hace agradecidos, sino la gratitud lo que nos hace felices. Todos conocemos personas que tienen todo lo necesario como para ser felices, y sin embargo no lo son, simplemente porque no están agradecidas por lo que tienen. Por otro lado, todos conocemos también personas con muchos problemas y que no son para nada afortunadas, y sin embargo irradian alegría, simplemente porque aun en medio de su miseria son agradecidas. La gratitud es la clave de la felicidad.

El presente es el regalo más valioso. Si somos conscientes de ello, y vivimos cada momento de nuestras vidas tomando conciencia de que el mayor regalo nos es dado ahora, y ahora, y ahora… entonces viviremos agradecidos.
¿Cómo podemos aprender a ser agradecidos, no solo en momentos como éste, cuando todo es hermoso, sino en todo momento? En primer lugar debemos examinar más de cerca a la gratitud. La gratitud brota espontáneamente ante un regalo que reúne dos condiciones: que sea algo realmente gratuito, y que sea algo valioso. Si no es algo valioso para nosotros, no estaremos agradecidos; y si no es gratuito, sino que tenemos que comprarlo o ganarlo, tampoco vamos a estar agradecidos. Por lo tanto, la gratitud nace ante un regalo gratuito y valioso.

Ahora debemos dar el siguiente paso, y tomar conciencia de que el regalo más valioso que podemos recibir es el momento presente. Si no tuviéramos este momento presente, no podríamos tener nada más. Y el momento presente es un regalo, ya que no hemos trabajado para obtenerlo, ni hay dinero en el mundo que pueda comprarlo. El presente es el regalo más valioso. Si somos conscientes de ello, y vivimos cada momento de nuestras vidas tomando conciencia de que el mayor regalo nos es dado ahora, y ahora, y ahora… entonces viviremos agradecidos.

Para aprender a vivir siendo conscientes de ello existe un método, el cual consiste simplemente en detenernos, mirar y actuar. Si no nos detenemos, pasamos por alto el momento presente. Nuestra mente suele estar preocupada por el futuro o atada al pasado, y así perdemos de vista el presente. Por eso necesitamos detenernos. Al detenernos, damos el segundo paso: miramos, y así podemos ver todo que se nos da en este momento. El tercer paso es actuar, es decir, hacer algo con lo que se nos da. Sobre todo, el actuar significa disfrutar de lo que el presente nos ofrece. Estos tres pasos deben darse juntos: detenernos, mirar y actuar. Éste es el secreto para vivir agradecidos.

 

Primera charla: Detenernos, mirar, actuar

Segunda charla: Qué, por qué, cómo (Haz click aquí)

Tercera charla: Fe, esperanza, amor (Haz click aquí)

Cuarta charla: El ego y nuestro verdadero Ser (Haz click aquí)

 

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