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El asombro

“¿Qué ocurre cuando experimentamos asombro? La gente se lleva bien, el ruido de la vida se calma… y pueden ocurrir milagros”. Una invitación a procurarnos más cuotas de asombro diario.


Después de mi reciente viaje a Hawaii, y leyendo en Facebook publicaciones de amigos que presenciaron el eclipse de sol de 2017 en la zona de Estados Unidos donde el eclipse fue total, he estado pensando en el asombro. Cuando pienso en el asombro, pienso en las cataratas, en los bebés recién nacidos y en las ballenas. Pienso en las semillas, en los copos de nieve y en los arcoíris. Pienso en los relámpagos, en los rascacielos y en la seda. El asombro es difícil de describir. No es algo que se da todos los días.

He decidido que quiero más asombro en mi vida. Quiero prestar atención a cosas maravillosas. Quiero rodearme de gente que conozca el asombro hasta los huesos. Quiero ir a lugares maravillosos. Quiero dormir en sábanas maravillosas. Quiero bañarme en el mejor baño de burbujas. Quiero comer cosas maravillosas. De todos modos, si todo fuera maravilloso, ¿perdería quizás su magia? Si una comida increíble llega al nivel de un paseo a través de un bosque de pinos, ¿perdería quizás su magia? Estoy dispuesta a arriesgarme.

¿Qué ocurre cuando experimentamos asombro?

La gente se lleva bien

Cuando las personas se sienten conmovidas por algo asombroso, generalmente no gritan ni se pelean ni se enojan. El asombro une a las personas. Todos coincidimos en que las flores son maravillosas. Todos estamos de acuerdo en que los patitos son maravillosos. Todos estamos de acuerdo en que los arrecifes de coral son asombrosos. ¿Las mariposas? Maravillosas. ¿El chocolate? Maravilloso. ¿Los atardeceres? Asombrosos. El asombro brinda un momento en el cual podemos darnos la mano y encontrar coincidencias.

El ruido de la vida se calma

Un silencio semejante a quedarse sin habla se instala cuando sentimos asombro. Una suave quietud que va más allá de las palabras afloja las tensiones. La meditación tiñe de veneración los momentos asombrosos. El asombro es calma en el caos del mundo. Aprendí esto en Maui, camino a Hana, cuando me di cuenta de que mi iPhone no era tan importante como la majestuosidad de un volcán. Tuve que dejar el ruido atrás y rendirme ante la maravilla del momento.

Lo mejor de nosotros guía nuestros pensamientos y nuestras acciones

La gratitud, la compasión y la comprensión se dan durante momentos asombrosos. Nuestra intercomunicación, nuestras anécdotas, nuestros sueños, nuestras historias, nos conectan cuando nos permitimos sentir asombro: realmente ver, realmente tocar, realmente saborear y realmente escuchar. Creando y estando presentes en los momentos maravillosos de nuestra vida, construimos lo mejor de nosotros. Cuando experimentamos el asombro, no tenemos menos tiempo para ser menos de lo que podemos ser. Nos proponemos perspectivas más elevadas.

Nos conectamos con el mundo natural

La naturaleza es asombrosa. Los glaciares. Los fiordos. Las montañas. Los arrecifes de coral. Los océanos. Todos los animales. Todas las plantas. Todas las estrellas, planetas y galaxias. Hay asombro cuando descubrimos la belleza en todo ello y nos sentimos conectados, interdependientes y agradecidos. Apreciando y respetando las maravillas del mundo natural, se crea un ambiente de protección y organización, en el cual las futuras generaciones también podrán conocer las maravillas de la naturaleza.

Pueden ocurrir milagros

El asombro me hace creer en los milagros. Cada día es un milagro. El sol saliendo. Mi corazón latiendo. Mi aliento entrando y saliendo de mis pulmones. El hecho de que todo ocurre a la perfección es milagroso. Permítanme ir un paso más allá. Nuestra capacidad de experimentar ese temor reverente que nos hace caer la mandíbula y por un momento quedar paralizados, es un milagro. Poder asombrarnos, y la felicidad y la alegría que eso conlleva, es un milagro. Ojalá podamos experimentar más y más y más el asombro.

Katie Steedly


Katie Steedly es investigadora y escritora. Ha explorado las fronteras del arte y la ciencia en colaboración con la NASA. “Siendo una mujer con síndrome de Turner, creo que cada día es un milagro”, dice en su blog. Puedes visitarlo aquí: katiesteedly.com

Artículo reproducido con permiso de Gratefulness.org


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