Hugo Mujica – Reflexiones sobre el evangelio dominical

Compartimos aquí las reflexiones de Hugo Mujica sobre el evangelio dominical.

 

Celebrar la eternidad de la vida

Celebrar la eternidad de la vida

La Pascua, en su significado original y más profundo, es la celebración de la eternidad de la vida, manifestada en múltiples formas de renacer. «Creer en la resurrección es creer que el mismo Dios que creó al mundo de la nada puede crear de la muerte la eternidad».
Inconmensurable entrega

Inconmensurable entrega

La muerte de Jesús nos muestra la radicalidad de la encarnación, que desciende al abismo de nuestra finitud. “Desde entonces el dolor humano tiene sentido. En el dolor, como en la muerte, está también Dios, un Dios tan humano que sufrió y que murió”.
Encarnar la transfiguración

Encarnar la transfiguración

En el pasaje de la Transfiguración, Jesús nos enseña que la contemplación no consiste en contemplar a Dios, sino mirar lo que Dios mira: la necesidad de los demás.
Un pesebre, una noche y una estrella

Un pesebre, una noche y una estrella

Un pesebre, una noche y una estrella La historia de la Navidad es ante todo una revelación: revelación del Dios que hace suyo lo humano para mostrarnos lo divino de la humanidad. “Navidad es la fiesta de la humanidad de Dios, y por eso, de la sacralidad de toda carne humana, lo sagrado de toda creación”.
¿Qué debemos hacer?

¿Qué debemos hacer?

¿Qué debemos hacer? La pregunta a Juan el Bautista es la pregunta que todos nos hacemos. La respuesta es tan simple como frecuentemente olvidada: el lugar del encuentro con Dios y de la propia realización es lo cotidiano: “Lo pequeño es la medida de la grandeza final; el otro, el más necesitado, es el lugar donde nos da cita Dios”.
La verdadera conversión

La verdadera conversión

El Adviento es tiempo de conversión, de configuración con Cristo, que puede darse en tres niveles. Hay una conversión intelectual, de adhesión al dogma y a la moral. En un nivel más profundo, se da una conversión emocional, una adhesión afectiva. Pero solo en la entrega de la propia vida a los demás a ejemplo de Cristo se da la verdadera conversión.
Dar como Dios da

Dar como Dios da

Jesús se fija en lo pequeño, en aquello que no llama la atención:: ve el gesto de la viuda, que aparentemente es insignificante, pero a los ojos de Dios es de sumo valor: “Jesús ve a la viuda, ve a quien da sin medida".
Santidad añorada y temida

Santidad añorada y temida

En el día de todos los santos escuchamos una vez más el llamado a la santidad. Ella nos habla de valores que nuestro corazón anhela pero que a la vez teme. “Estas palabras tienen un sabor ambiguo; por un lado suscitan un atractivo, una nostalgia de algo tan lejano como propio. Y por otro lado sentimos un rechazo o un miedo hacia esos valores, un rechazo que está hecho de de mediocridad o de mezquindades más que de pecado”.
Al borde de Dios

Al borde de Dios

Bartimeo, el ciego sentado al borde del camino, es imagen de quienes permanecemos sentados sin arriesgarnos a dar el salto, a gritarle a Dios nuestra necesidad: “Todos, en algún momento, hemos visto claro lo que debiéramos ser pero lo hemos visto desde allí: desde el borde de la decisión, desde donde dejamos de caminar, de soltar”.
Poder y servicio

Poder y servicio

Hay un poder ejercido como dominación y un poder ejercido como servicio. No solo quienes ejercen el poder público, sino también cada uno de nosotros, nos encontramos constantemente ante la disyuntiva de servir o servirnos, de poner primero la necesidad ajena o el propio interés. Es, en definitiva, la elección entre el propio yo o el Dios que no vino a ser servido sino a servir.
Una mirada, un llamado

Una mirada, un llamado

Representante de quienes creen que todo se compra o se vende, el joven rico pregunta por el precio de la vida eterna. Jesús no responde con una doctrina, sino con una mirada de amor. Una mirada que es un llamado a abandonar seguridades para aprender a depender de Dios. Una mirada presente en quienes, en su necesidad, buscan en nosotros una respuesta.
El lugar del cristiano

El lugar del cristiano

Ante la tentación del poder, Jesús nos llama a ocupar el lugar que nos corresponde: el lugar del otro, del marginado, el último lugar. Así, el poder se transforma en solidaridad. Esta solidaridad nos redime, nos salva del egoísmo, nos libera. “Quizás sobre esta base podamos edificar una nueva comunidad: la de la debilidad que nos hermana”.

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