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Detenernos, mirar, actuar

Un método práctico para cultivar la gratitud consiste en seguir tres simples pasos: detenernos, mirar y actuar.

Detenernos: Solemos pasar por alto lo que la vida nos brinda por no estar atentos, o por tener prisa… Allí donde estemos, detengámonos por un instante, y pongamos toda nuestra atención al momento presente.

Mirar: Miremos todo aquello que la vida nos ofrece en este momento. Preguntémonos: ¿Por qué cosas me siento agradecido en este momento? ¿Qué oportunidades se me ofrecen? Generalmente, los dones que más necesitamos reconocer son las cosas simples, que solemos dar por descontado: poder ver, oír, caminar; tener un techo y un plato de comida; un amigo o una mascota…

Actuar: Hacer algo con los dones que reconocemos. La mayoría de las veces este “hacer” se traduce en disfrutar de los regalos de la vida. Sin embargo, si reconocemos situaciones de dolor o injusticia, también podemos hacer algo al respecto: descubrir nuevas oportunidades, hacer cambios necesarios…

“Mi receta simple para un día feliz es ésta: Detente y despierta; mira y está atento a lo que ves, y luego continúa con toda la atención posible ante cada oportunidad que se presente. Mirar hacia atrás al anochecer de un día en el cual repetimos estos tres pasos varias veces, es como contemplar una huerta repleta de frutas” (David Steindl-Rast).

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